Como Lidiar con Nuestros Impulsos

¿Alguna vez te has sorprendido actuando de un modo que no quieres, o de una manera que sabes que no deberías reaccionar, y aún así, por alguna razón no puedes detenerte? No estás solo. Todos somos personas impulsivas hasta cierto punto y suele ser muy fácil incitarnos a reaccionar. Lo podemos ver en los centros comerciales, donde colocan los productos más brillantes cerca del cajero; muy frecuentemente, terminamos comprando cosas que realmente no necesitamos. Si bien cierta cantidad de impulsividad es normal, es importante evitar que se vuelva habitual. Aquí, trataremos de aclarar por qué, a veces, tenemos este tipo de comportamiento y compartiremos algunos métodos de acción para ayudarte a recuperar el control.

¿Qué es el comportamiento impulsivo y por qué es tan difícil controlarlo?

La palabra impulso se refiere a la urgencia de hacer algo. El comportamiento impulsivo puede ser una señal del trastorno de personalidad bipolar, de acuerdo con el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual de Estadística y Diagnóstico de Enfermedades Mentales, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría) que incluye también una categoría para Alteraciones, Control de Impulsos y Trastornos en la Conducta. Todo ello relacionado con problemas para controlar las emociones y el comportamiento. En general, se definen como acciones tomadas de manera deficiente o prematura que son de alto riesgo y con consecuencias, generalmente imprevistas e indeseables que regularmente conducen al arrepentimiento.

Si has notado un comportamiento impulsivo en tu persona, no significa necesariamente que tengas un trastorno mental. La impulsividad es un rasgo común en los seres humanos y todos somos reactivos en cierto grado. Simplemente debemos hacerlo consciente, para que así podamos evitarlo en la medida de lo posible.

Idit Shalev y Michael Sulkowski, investigadores de la Universidad de Yale y la Universidad de Florida, respectivamente, han realizado un extenso estudio sobre los comportamientos impulsivos. Han descubierto que el núcleo del cerebro, ubicado en la parte donde se toman las decisiones, se desvía y busca la forma más rápida de obtener lo que quiere o necesita sin pensarlo o esforzarse demasiado. Esto tiene mucho que ver con nuestro estado emocional en ese momento, ya que durante este proceso, el cerebro libera ciertas sustancias químicas que nublan nuestro juicio, lo que nos dificulta aún más el poder ver las cosas en perspectiva y tomar tiempo para considerar nuestras acciones.

Creo que todos nos identificamos con algunos de los elementos del comportamiento impulsivo como son:

–   El bajo nivel de autocontrol:  Comer compulsivamente, fumar, beber, apostar.

–   La poca perseverancia: Debido a que estamos buscando situaciones emocionantes nos resulta muy difícil finalizar una tarea que consideramos aburrida. El estar siempre aplazando actividades es un claro ejemplo de esto.

–   La búsqueda de nuevas experiencias: La constante búsqueda de una experiencia intensa sin importar si es positiva o negativa.

¿Qué podemos hacer para romper con el ciclo de impulsividad?

Cómo ya lo hemos mencionado, cambiar un hábito no resulta fácil la mayoría de las veces. Es completamente normal recaer cuando se intenta modificar un comportamiento. Debemos ser persistentes, pero al mismo tiempo empáticos con nosotros mismos durante todo el proceso. Trátate de la misma manera que tratarías a un amigo que desea mejorar su comportamiento.

Ser Consciente

La meditación consciente tiene muchos beneficios y en este caso en particular, es una herramienta que podemos usar para observar nuestros pensamientos que son los detonadores de nuestras emociones. Puedes comenzar de una manera muy sencilla, por ejemplo, ¿alguna vez has iniciado una práctica de meditación acomodándote en una perfecta y cómoda posición, en el momento ideal, cuando todo fluye positivamente… y de repente, te da comezón en la punta de la nariz? Nuestro impulso natural es perder nuestra posición y rascarnos la nariz. Intenta algo diferente ¿qué tal si intentas aguantar lo más que puedas y observas cómo se siente la comezón? ¿Dónde empezó, se extiende, o permanece en el mismo punto? ¿Cómo te sientes? ¿Frustrado, enojado? Sé muy curioso y empático contigo mismo y verás que esa comezón puede quitarse sola.

Terapia

Tener a alguien con quien platicar siempre es una buena idea, especialmente si sientes que tu ímpetu está fuera de control. Es importante y útil conocer las causas de tu comportamiento, tus detonadores, de qué manera se originó y cómo se desarrolló el impulso. Un profesional en la materia puede ayudarte a darle sentido a las cosas y a observar la situación desde otra perspectiva. Si no te es posible ir con un terapista, intenta platicar con amigos o seres queridos. Pregúntales su opinión a cerca de tu comportamiento, eso puede también ayudar a verte desde otro punto de vista.

Hacer un Plan

Piensa en los detonadores de tu comportamiento impulsivo e intenta planificar tu vida en torno a ellos. Crea estrategias para evitarlos o aminorar su impacto. Por ejemplo, si eres propenso  a comer en exceso no compres comida chatarra, trata de llenar tu cocina de bocadillos saludables. Si eres un comprador compulsivo puedes “olvidar” tu billetera en casa o modificar tu ruta de regreso del trabajo, para evitar pasar por lugares donde sueles comprar compulsivamente. En resumen, tratar de adecuar tu entorno puede ayudarte a mantener el rumbo.

¿Y tú, te identificas con alguno de estos comportamientos? Comparte con nosotros si tienes algunos consejos o sugerencias que te ayuden a lidiar con esto.

 Traducido por Patricia Jiménez M.

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