Cómo tener una conversación abierta con tu pareja

Con frecuencia hablamos sobre la importancia de la comunicación. El mundo en el que vivimos está compuesto y basado en palabras; por lo tanto, es importante escoger nuestras palabras cuidadosamente cuando nos comunicamos con los demás, especialmente con las personas que nos importan. Ya sea que estemos discutiendo, tratando de hablar sobre nuestros sentimientos o tratando de clarificar algo, es crucial que nos comuniquemos de manera abierta y honesta. En otras palabras, tener conversaciones abiertas es la clave para cualquier relación. Pero ¿por qué? ¿Y qué significa tener “una conversación abierta”?

¿Qué es una conversación abierta?

Una conversación abierta puede ser resumida en una sola palabra: honestidad. No obstante, la honestidad no significa simplemente decir la verdad. La honestidad en una conversación abierta significa tener las agallas para hablar sobre tu “yo interior.” Eso significa ser lo suficientemente valiente para compartir tus sentimientos y tus pensamientos honestos con tu pareja, tu familia y tus amigos; significa no vacilar al momento de compartir ciertas partes de ti ya sean tus opiniones, lo que piensas de ciertas personas o situaciones y cómo te sientes en un momento en particular. Cuando somos capaces de acoger este nivel íntimo de honestidad, le extendemos una invitación amorosa a los demás. Les decimos: adelante y comparte tu yo interior conmigo de la misma manera que yo lo he hecho, forma una conexión y una relación íntima, significativa y duradera conmigo.

Las conversaciones abiertas son importantes en cualquier relación tal como lo mencionamos en un artículo previo llamado Expectativas y estándares en las relaciones, pero son especialmente importantes en la relación con nuestros esposos o esposas porque ¿cómo podemos formar relaciones realmente amorosas y confiables con las personas que hemos escogido para pasar el resto de nuestras vidas si no les compartimos todo nuestro ser interior?

¿Por qué es difícil tener una conversación abierta con tu pareja?

Tener una conversación abierta con cualquier persona puede ser aterrador porque compartir todo tu ser interior con alguien más genera una pregunta que permanece en nuestras mentes: ¿y si no me acepta tal como soy? ¿Qué tal si no le gusta lo que ve? ¿Qué tal si saber todo sobre mi lo desilusiona? Estas preguntas son de por sí aterradoras cuando la persona enfrente de nosotros es un pariente, un amigo, amiga o colega, pero lo son más cuando nuestra pareja, la persona que amamos y que queremos que se quede a nuestro lado por el resto de nuestras vidas está implicada. La idea de que no le guste nuestro yo interior, que nos rechace o que se aleje de nosotros es terrible.

Tener una conversación abierta y honesta nos aterroriza porque mostrar todo tu ser interior a alguien más significa que tienes que ser completamente vulnerable. Significa correr el riesgo de ser herido; significa dejar que nuestro esposo o esposa mire nuestros miedos, nuestras preocupaciones y nuestras debilidades. Esto a su vez despierta el miedo de que nos dejen. Cuando sucumbimos a este miedo y nos frenamos, impedimos que nuestra pareja nos conozca y por lo tanto que nos ame plenamente. Nos privamos del amor que queremos y privamos a nuestra pareja de la alegría y el privilegio de conocernos y amarnos. Al hacer esto, no solamente ponemos distancia entre nosotros sino que también rechazamos a nuestra pareja sin querer. Le decimos: no confío en ti ni te amo lo suficiente para compartir todo mi ser contigo. Entonces, ¿por qué alguien que ha recibido este tipo de mensaje confiaría en nosotros o nos amaría lo suficiente para compartir todo su ser con nosotros? ¿Por qué nuestra pareja dejaría entrar en su vida a alguien que la ha rechazado?

¿Por qué verdaderamente necesitamos conversaciones abiertas?

Cuando sucumbimos a nuestros miedos y no tenemos conversaciones abiertas, ponemos una muralla entre nosotros y la persona que amamos. Dejamos que nuestros miedos nos guíen y que nos impidan tener una relación verdaderamente amorosa y gratificante con la persona que hemos escogido para pasar el resto de nuestras vidas.

Una causa fundamental de este miedo es generalmente nuestra incapacidad de aceptar nuestras propias fallas, nuestras preocupaciones internas y nuestra ansiedad. Pensamos que nuestra pareja no nos aceptará tal como somos porque no podemos hacerlo con nosotros mismos. No nos gusta que permitimos que un mal día en el trabajo nos haya entristecido, entonces no lo compartimos con nuestra pareja. Pensamos que somos débiles cuando permitimos que un mal día nos afecte y no nos gusta vernos como personas débiles. Entonces en vez de compartir y recibir el apoyo emocional que necesitamos y que definitivamente nos acercará a nuestra pareja, enterramos nuestras emociones en lo más profundo de nosotros.

Nuestra pareja percibe nuestra reticencia y nuestra molestia pero no sabe qué hacer, especialmente cuando apartamos sus preocupaciones con un “no quiero hablar sobre ello.” En este caso nuestra pareja, al menos, entenderá que algo no anda bien pero se molestará porque no tenemos suficiente confianza para compartir lo que es. En el peor caso pensará que lo que sea que pasó tiene algo que ver con ella y se pondrá molesta, enojada o ansiosa.

Pero si compartiéramos detalles de nuestro mal día y mostráramos nuestras “debilidades” a nuestra pareja, podríamos ver que nuestra vulnerabilidad en ese momento no es algo para avergonzarse. Es tan humano y aceptable. Permitir que nuestra pareja nos muestre apoyo emocional, que acepte nuestras “debilidades”, y que muestre que todavía nos ama a pesar de ello, tal vez hasta gracias a ello, inevitablemente nos ayudará a aceptarnos a nosotros mismos.

Compartir más sobre nosotros a través de conversaciones honestas con nuestras parejas por lo tanto nos permitirá vernos plenamente a través de sus ojos. Nos ayudará a darnos cuenta que somos individuos que merecen amor, con fallas y todo. Nuestra voluntad para abrirnos motivará a nuestra pareja a abrirse también, y a cambio, permitirnos estar presente cuando nos necesiten. Esto naturalmente nos acercará más. Gracias a esto, nuestra relación entrará en una dinámica donde ambos damos tanto como recibimos y compartimos tanto como nuestra pareja comparte con nosotros.

¿Y cómo tenemos conversaciones abiertas?

Una interrogante todavía permanece: ¿cómo tenemos conversaciones abiertas? ¿Por dónde empezamos? Si esto es particularmente difícil para ti, hay unas cuantas cosas que puedes hacer para preparar el camino. Antes de compartir una parte de tu ser interior que piensas que necesitas compartir, toma tiempo para ti. Considera cuánto de ti estás dispuesto y listo a compartir en este momento.

Tener una conversación abierta no significa compartir todo de una sola vez antes de estar listo. Una forma genial para averiguar si estás listo para compartir y cuándo hacerlo es a través de la meditación. Siéntate y silenciosamente por unos cuantos momentos reflexiona sobre lo que estás pensando y sintiendo. ¿Tu comportamiento actual es congruente con lo que estás sintiendo? De no ser así, ¿cuánto de lo que estás sintiendo o por lo que estás pasando estás listo para compartir?

Ahora que has explorado lo que quieres compartir y por qué, piensa sobre cómo quieres compartirlo. Como lo dijimos al inicio, la comunicación, como en el resto del mundo, gira alrededor de las palabras, así que escógelas cuidadosamente. Si quieres hablar con tu pareja sobre algo que hizo y que te hirió por ejemplo, ten cuidado al usar palabras que culpabilizan. “Siento” o “sentí” son palabras más eficaces y comunicativas que “tú hiciste esto” o “tú hiciste aquello.”

Finjamos que estás enojado con tu pareja por alguna u otra razón. ¿Qué es más constructivo al momento de hablar con tu pareja? ¿Decir “estoy enojado o enojada porque tú hiciste X”? ¿O decir “cuando hiciste X, me molesté porque sentí que mis habilidades estaban siendo criticadas”? Poner en claro por qué cierto comportamiento te enojó o te molestó en vez de simplemente mencionarlo no solamente te ayuda a comunicar mejor tus sentimientos, sino que también ayuda a tu pareja a entenderte mejor y tal vez hacer un esfuerzo consciente para no volver a hacerlo. Sin embargo, si solamente acusas a tu pareja de enojarte o actúas de manera pasiva agresiva, es posible que tu pareja no sea tan receptiva o sensata como lo sería de costumbre.

Algo importante a tener en mente al momento de comunicarte es concentrarte en “yo” en vez de “tú.” Esta forma de comunicación utiliza la misma lógica cuando nos alejamos de la culpa. Decir “siento que” o “pienso que” te ayudará a comunicar tus deseos, necesidades y sentimientos mucho mejor que decir “tú hiciste X” y “me hiciste sentir.” La primera forma de comunicarse es una forma para abrirse. La segunda, sin embargo, es una manera para culpabilizar y no es lo que quieres hacer en una conversación abierta.

Lo último que siempre deberías recordar al momento de tener conversaciones abiertas es lo siguiente: ¿con quién te estás comunicando? Esta persona delante de ti no es un desconocido ni un enemigo. Es la persona que amas, la persona con quien te has comprometido para pasar el resto de tu vida. ¿Cuánto confías en esta persona? ¿Cuánto la amas? ¿Cuánto de ti quieres o estás listo para compartir con esta persona? ¿Qué tanto quieres verdaderamente acercarte a esta persona? Y lo más importante, ¿respetas a esta persona lo suficiente para saber que puede lidiar con tu verdad?

Traducido por: Ruth Obando

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