¿El secreto para el éxito? Permanecer presente.

Permanecer presentes es una pequeña parte de nuestras vidas. Cuando no estamos participando en pensamientos o acción intensa, o cuando no nos estamos concentrando en nuestras mentes, entonces de hecho estamos presentes.

Si damos un paso hacia atrás y miramos nuestra vida desde la distancia, nuestro tiempo está dividido en tres maneras de vivir: tomando acción, pensando y permaneciendo presente en el momento. De estas tres maneras de vivir, mayormente operamos en el ‘modo de acción.’ Ya sea que ocurra cuando trabajamos, cuando nos involucramos en un pasatiempo o tenemos una conversación, la mayoría de nuestros días se tratan sobre tomar acción. El siguiente modo más común en el que pasamos nuestro tiempo es en el ‘modo de pensar.’ Pensar es una actividad que hacemos cuando no estamos en el modo de acción, o cuando participamos en una actividad que no requiere de mucha concentración. Piensa sobre cuando estás acostado en la cama antes de dormir, en el camino al trabajo o esperando en la fila en el banco. Después de memorizar el camino a casa, puede hasta pasar cuando estás conduciendo del trabajo a la casa.

Entonces, ¿cuándo podemos permanecer presentes? ¿Y qué tiene que ver con el éxito?

La tercera porción más corta de nuestras vidas la pasamos en el modo de permanecer presentes. Las mejores oportunidades para estar presentes son cuando no estamos participando en una acción que requiere concentración, hablando con los demás o pensando sobre un problema o un tema en particular. Piénsalo por un momento: ¿cuánto de tu día podría ser utilizado para practicar permanecer presente? Para la mayoría de nosotros, no es mucho. Y aún así, cuando tenemos esos periodos cortos de tiempo para simplemente existir, somos capaces de poner atención a nuestras sensaciones, nuestros alrededores, nuestros sentimientos y nuestras emociones con más percepción. Esto podría ocurrir cuando vamos por una caminata, cuando escuchamos música o cuando meditamos.

Pero claro que esto es más fácil dicho que hecho, especialmente cuando vives en una cultura y una sociedad que pone bastante énfasis en el progreso, tomar acción y ser productivo. Nuestras familias, amigos y hasta políticos siempre enfatizan la necesidad de pensar, planear y tomar acción, aunque raramente mencionan la importancia de permanecer presente. Dentro de este marco de pensar, estar presente y tomar tiempo para ti para simplemente sentarte y tomar conciencia de ti y tus alrededores puede ser considerado perezoso, improductivo e inútil. No obstante, estas perspectivas no consideran un punto significativo que para tener éxito debemos permitirnos entrar en contacto con nuestra propia fuente de creatividad, autopercepción, valores y motivación.

De hecho, estar presentes es uno de los estados mentales más poderosos en los que podemos estar psicológica y espiritualmente. Cuando vivimos en el momento presente y nos sumergimos completamente en la experiencia en la que estamos actualmente participando, de una forma le damos a la mente espacio para descansar, recuperarse, explorar y considerar diferentes perspectivas. Estos momentos para estar presente son los momentos cuando los compositores, los escritores, los administradores, los artistas y los científicos piensan sobre nuevas ideas, hacen conexiones y forman perspectivas.

Cuando damos un vistazo a los descubrimientos o avances importantes a través de la historia, miramos que el denominador común es el de tener una práctica consistente para permanecer presente.

Por ejemplo, aunque sabemos que esta historia no ocurrió exactamente de esta forma, sabemos que Newton originalmente pensó sobre las leyes de la gravedad cuando observó una manzana caer del árbol donde él estaba sentado; Descartes pensó sobre el sistema de coordenadas que se utiliza en geometría mientras estaba tratando de dormir; Niels Bohr estaba medio dormido cuando soñó con electrones moviéndose alrededor de un átomo; Paul McCartney escuchaba melodías cuando se despertaba y Sigmund Freud siempre iba por una caminata para dejar fluir sus pensamientos.

Esto no significa que no es importante pasar nuestro tiempo involucrándonos en los otros dos estados de ser, o sea, acción y pensar. El punto aquí es que es necesario tener una división más equilibrada de cómo pasamos nuestro tiempo. Así como permanecer presente fue importante para las innovaciones de las cuales ya mencionamos, también lo fue los procesos de acción y pensar involucrados en la formulación de esas ideas. Hay horas, días, meses y tal vez hasta años de acción, pensamiento y conciencia plena que están detrás de cada momento de revelación.

Tal vez todas estas consideraciones puedan convencernos como sociedad de redefinir cómo percibimos darnos tiempo para permanecer presentes y simplemente sentarnos con nuestros pensamientos, emociones y alrededores. Una vez que reconozcamos cuán fundamental es este tiempo y espacio para cultivar creatividad, innovación y nuevas perspectivas, tal vez tengamos más voluntad para permitirnos este tiempo. Si damos un paso más allá, tal vez nos demos cuenta que la forma en que definimos y percibimos el buen uso del tiempo cambia a la vez que empezamos a aceptar el papel de permanecer presentes. Es un poco inquietante cuando te das cuenta que por semanas y hasta meses no pasas mucho tiempo contigo, simple y completamente presente en el momento.

Aquí es donde la meditación puede desempeñar un papel crucial para poder darte este tiempo para permanecer presente. La meditación nos enseña a controlar la mente, darle espacio para deambular y permanecer presente. Al tomar 10 minutos por día para meditar, cerrar los ojos y concentrarnos en el momento exacto en el que estamos, nos crearemos una base para entrar en contacto con nuestra fuente más grande de creatividad y potencial. Así como cualquier hábito nuevo, puede parecer difícil al inicio, pero con más práctica para poder controlar la mente, podremos disfrutar de los mejores beneficios.

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