No tienes que sentirte bien todo el tiempo

¿Recuerdas cómo te sentiste esta mañana al despertar o cómo te sentiste el resto del día? ¿Sabes cómo te sentirás antes de acostarte? Es imposible dar la misma respuesta a todas estas preguntas. A veces, y casi siempre sin razón alguna, no sentimos lo que la gente espera que sintamos, o más importante aún, lo que nosotros esperamos sentir. ¿Cómo te afecta el hecho de que tus sentimientos y tus expectativas no estén alineados?

¿Tienes miedo de decepcionar a los demás cuando les dices que no te sientes de maravilla? ¿Te sientes culpable o ansioso de pensar que puedes hacerlos sentir mal por compartir tus sentimientos con ellos? Y más importante aún, ¿crees que las emociones que te desafían desaparecerán y que te sentirás mejor con sólo decirte a ti mismo que todo estará bien?

Quizás tengas estos pensamientos y muchos más; sin embargo, ninguno de estos pensamientos tiene un efecto genuino en tus emociones. Las emociones siempre están contigo. Lo que importa es cómo te sientes efectivamente en determinada situación, no cómo deberías sentirte. No existen los sentimientos “malos”. Si sientes algo, ese sentimiento es real. Tratar de evitarlo, desconectarte de tus emociones, o pensar que tienes que sentirte bien todo el tiempo solamente te hará sufrir más e impedirá que puedas expresarte y entender tus emociones.

Permitirte sentir tus emociones es tan importante como cualquier otra necesidad básica. Recuerda que no eres sólo un cuerpo; tu cuerpo es un todo junto con tus emociones. Es posible que tu alma no se sienta bien un día, como cuando a tu cuerpo le da gripa y se enferma. ¿Te enojas con tu brazo si un día te duele o con tu cabeza si algún día te duele la cabeza? ¿Le reclamas ese dolor o le dices que no es cierto que te duele y que todo está bien? ¿O tratas de entender por qué te duele la cabeza para encontrar la mejor manera de aliviar ese dolor?

Los seres humanos somos seres duales y nos sentimos más tranquilos cuando encontramos un equilibrio entre esta dualidad. Y sólo podremos alcanzar ese equilibrio si acogemos y aceptamos aquellas emociones que nos cuestan enfrentar del mismo modo que abrazamos las emociones que nos generan alegría.

¿Una parte de ti siente que está mal sentirse cansado, molesto, ansioso, herido o enojado?  A veces intentamos ignorar esos sentimientos o los etiquetamos negativamente. Pensamos que si los ignoramos y cerramos nuestra mente a ellos, desaparecerán. Sin embargo, sucede exactamente lo contrario: cuánto más contacto perdemos con estas emociones, más crece nuestro malestar. No es natural sentirse siempre bien. De hecho, fingir o tratar de sentirte bien todo el tiempo puede hacerte sentir muy mal.

Tus emociones podrían parecer una caja de Pandora que tienes miedo de abrir. Quizás por eso tratas de sentirte siempre bien, pensar positivamente y no dar lugar a sentimientos negativos. Es probable que experimentes emociones desafiantes que no quieras sentir. Pero recuerda que esas emociones siempre están, aún cuando trates de ignorarlas, y sólo podrás encontrar alivio si las aceptas y tratas de entenderlas y ponerles a cada una su nombre.

Cuando dejes de empujar tus límites y decidas aceptar todas tus emociones y estados de ánimo, te darás cuenta de que tratar de sentirte bien todo el tiempo es en realidad una carga. No intentes encontrar una razón oculta detrás de tus sentimientos negativos. Es posible que no siempre exista una razón que puedas entender al momento, de modo que limítate a aceptar y tratar de entender tus sentimientos.  Puede ser que no te sientas bien, que te sientas enojado, cansado, molesto o hastiado. Sentirse mal es natural y forma parte de nuestra existencia.

El hecho de no entender tus sentimientos puede hacerte sentir incómodo. Mientras intentas lidiar con ese malestar, es probable que intentes ignorar esos sentimientos y decirte a ti mismo que estás bien. No te obligues a tratar de entender porqué te sientes mal: el sentimiento está ahí y te pertenece.  Recuerda que tienes derecho a sentirte mal; tenlo siempre presente.

Observa cuánto esfuerzo requiere intentar sentirse bien todo el tiempo. No tienes que sentirte bien para nadie. Puedes compartir las emociones que te desafían con otros. Por ejemplo, no tienes que pretender que estás bien frente a tus hijos, si es que los tienes. Los niños requieren padres que sean capaces de explorar todas sus emociones y expresarlas porque son reales. Cuando no te sientas bien y no puedas compartir ese sentimiento con las personas que te rodean (quienes quizás te hagan sentir culpable), la situación te parecerá aún más desgastante.  Observa la relación con tu pareja, si la tienes. Tu pareja aceptará todos tus estados de ánimos siempre y cuando tú aceptes y expreses tus emociones.

Ten en cuenta que no hay persona en el mundo que no se sienta mal de vez en cuando. Es posible que no siempre tengas la capacidad de cuidarte a ti mismo y esto es humano. Es posible también que creas que debes entender tus emociones de manera inmediata; sin embargo, recuerda que las emociones que se comprenden a su debido tiempo son más valiosas. Tener compasión contigo mismo y con tus propios tiempos de comprensión mejorará tu resiliencia emocional.  Cuando enfrentes emociones difíciles o sientas que algo te falta, date tiempo para sentir tus emociones. Adueñarte de tus sentimientos abrirá una puerta para que comprendas tus valiosas emociones y las abraces con amor.

A veces es difícil mantener el equilibrio entre las emociones desafiantes y las emociones alegres. Cuando se te dificulte hacerlo, trata de compartirlas con otros, aún cuando pienses que ellos se preocuparán o cambiarán la manera en la que te perciben. Recuerda que todos pasamos por etapas difíciles. La única diferencia es que algunos de nosotros experimentamos emociones difíciles más a menudo, más intensamente y son más evidentes.  De hecho, si todos pudiéramos pedir apoyo cuando lo necesitamos, sería más fácil superar los tiempos difíciles. Todos necesitamos ayuda. No tengas miedo de mostrarte vulnerable ante las personas que amas; ellos son más fuertes de lo que te imaginas. Y si lo requieres, busca ayuda profesional. Consulta los servicios profesionales disponibles en tu localidad y haz una cita cuando necesites hablar con alguien.

escrito por: Cansu Yavuzoğlu

traducido por: Patricia Jiménez

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