Cómo aplicar la consciencia plena en tu vida diaria

Poniendo en práctica la consciencia plena

¿Por qué deberíamos aprovechar los beneficios de la consciencia plena en nuestra vida diaria?

En la actualidad, escuchamos el término “consciencia plena” en todas partes. Comer con consciencia plena, ejercitar con consciencia plena, leer con consciencia plena… suena como un concepto de moda pasajero que pronto olvidaremos.

Sin embargo, vivir con consciencia plena  es mucho más que una nueva moda y va mucho más allá de practicar algo novedoso durante el fin de semana. Vivir con consciencia o atención plena se ha convertido en una necesidad y en la puerta de entrada si queremos lograr una vida equilibrada.

Lamentablemente, nos hemos acostumbrado a vivir a un ritmo muy acelerado; nuestras obligaciones se multiplican constantemente y sentimos que el tiempo no es suficiente. Hemos llegado a considerar el estrés como algo “normal”, a tal punto que hasta llegamos a pensar que la adrenalina que nos genera el estrés nos ayuda a avanzar en nuestros proyectos y en nuestras labores cotidianas. 

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo totalmente relajado, disfrutando de ese momento, sin pensar en nada más, sin pensar en la conversación que tuviste, en las cosas que te quedaron pendientes o en la lista del supermercado? Si tu respuesta es “no sé”, no te preocupes, no estás solo.  Pareciera que hubiéramos olvidado vivir y disfrutar del momento presente. Y nuestro cerebro sufre inmensamente aún cuando pensamos que ya nos “acostumbramos” a vivir en total estrés.

Todos los días vivimos bajo una presión constante y resulta muy difícil liberarnos de esa tensión. Nuestro cuerpo está tenso, nuestro sistema digestivo está alterado y nuestra mente muy desgastada. Es por ello que integrar la consciencia plena a nuestra vida cotidiana resulta muy útil para lidiar con todo eso.

¡Es tiempo de regresar a la Tierra y conectarnos con lo que está sucediendo aquí y ahora! ¡Es tiempo de empezar a relajarnos!

¿Cómo aplicar la consciencia plena para comunicarnos con los demás?

Trata de dedicarle tiempo a observar cómo actúas en medio de una conversación. ¿Qué pasa por tu mente? ¿Estás conectado con ese momento, con la capacidad de escuchar a la persona que está frente a ti? ¿O ya tienes preparadas las respuestas en tu mente cuando la otra persona ni siquiera terminó de hablar? ¿ Escuchas con atención o tratas de relacionar tu propia vida y experiencia con lo que te está transmitiendo la otra persona?

Por supuesto que es normal tratar de relacionar nuestras propias experiencias cuando queremos entender y analizar lo que esa persona está compartiendo con nosotros  ya que de esa manera le damos sentido a las historias de los demás. Sería muy difícil tratar de comunicarnos con alguien deslindándonos de nuestro pasado por completo.  

Pero es posible encontrar un punto intermedio entre estar completamente inmerso en nuestras historias de vida, incapaces de escuchar a la otra persona y tener la mente totalmente abierta escuchando a los demás sin relacionar sus historias con las nuestras. Es justamente la consciencia plena la que nos permite lograr este punto intermedio.

Utilizar la consciencia plena cuando nos comunicamos con los demás simplemente significa tomarse el tiempo para estar realmente presente durante una conversación, es decir, poner atención al lenguaje corporal de la persona con la que estamos hablando, estar pendiente de sus emociones y compartir el momento presente al mismo tiempo que escuchamos con atención sus palabras. Para lograr esto, necesitamos aprender a ponernos un poco a un lado y darle espacio a la otra persona durante la conversación.  

Este ejercicio de consciencia o atención plena puede llegar a ser bastante difícil para algunos de nosotros. Sin embargo, es importante intentarlo si queremos construir verdaderos lazos afectivos basados en escuchar genuinamente al otro y, en consecuencia, basados  también en la confianza y la honestidad.

¡Consciencia plena en la cocina!

Vivir con consciencia plena es un concepto que se puede adaptar a cada aspecto de nuestra vida. De hecho, verás cómo cocinar y comer poniendo plena atención a ese momento es mucho más simple y placentero de lo que imaginas.

Ten la certeza de que no necesitas todo el tiempo del mundo para cocinar y comer conscientemente, y no te tomará más tiempo del acostumbrado. Es más, es probable que  hasta tengas la sensación de  que el tiempo transcurre más despacio. De verdad, cuando pones en práctica los ejercicios necesarios para estar completamente presente en lo que estás haciendo,  experimentarás cada minuto tal y como es: 60 segundos en su totalidad.

¿Por qué crees que a medida que envejecemos el tiempo parece transcurrir cada vez más rápido?  Es porque con el tiempo vamos asumiendo cada vez más responsabilidades, agotando nuestra mente con cada vez más metas por lograr, más citas por atender y más listas por terminar.

Pero lo cierto es que no importa si tienes dos años o cincuenta, un minuto sigue durando exactamente lo mismo, de modo que trata de disfrutar cada minuto de tus comidas intensamente, saboreando cada bocado y disfrutando los aromas únicos de cada platillo.

Cocinar y comer con consciencia plena cambia por completo nuestra relación con la comida. Primero, comienzas a disfrutar de cada bocado de tu plato. En segundo lugar, comer lentamente ayuda a nuestra digestión. Y por último, comer más lentamente te da la sensación de que ganas minutos en tu vida. Entonces, ¿estás listo para invitar a la consciencia plena a tu cocina? Y mientras lo haces, ¿qué te parece si lavas la vajilla con la misma atención plena? Créeme, disfrutarás más de aquello que parecía ser una actividad muy aburrida.

Trabajando con consciencia plena

Si encontraras alguna técnica que te permitiera ser más rápido y eficiente en tu trabajo ¿te interesaría practicarla? ¡Entonces, no busques más! La consciencia plena es la solución. ¡Es real! Cuando realizamos cada tarea con atención plena nos volvemos más productivos y mejoramos nuestro desempeño considerablemente.

¿Sabías que ser multifuncional es solamente un mito? En realidad, nuestro cerebro es incapaz de realizar más de una actividad a la vez. Lo que nos hace pensar que somos multifuncionales es la capacidad de nuestro cerebro de cambiar rápidamente la atención de una actividad a otra, pero la realidad es que no somos capaces de concentrarnos completamente en dos actividades al mismo tiempo.

Lejos de ser una técnica efectiva, el mito de ser multifuncional nos impide ser completamente productivos en lo que hacemos. Cuando dividimos nuestra atención entre varias tareas solamente nos fragmentamos y perdemos la habilidad de  desempeñarlas correctamente.  

¡Es por eso que aplicar las técnicas de consciencia plena en el trabajo es una gran idea! Cuando te concentras en una actividad a la vez, pones ahí toda tu atención, lo que te permite realizarla más rápido y con mayor eficiencia, además de aumentar la posibilidad de que tu trabajo mejore.

Para aplicar la consciencia plena en el trabajo, te sugiero que empieces por activar el modo avión en tu teléfono en cuanto comiences a trabajar. Después, define las actividades que quieres realizar, trata de usar una agenda para organizar tu día de trabajo, de esta manera podrás saber exactamente lo que necesitas lograr y en qué orden lo harás. Por último, considera usar un temporizador para dividir tu día de trabajo en bloques de tiempo con sus respectivos descansos. Recuerda que los recesos son tan importantes como el trabajo, sin esas pausas tu desempeño será menos eficiente. Aplicar la atención plena mientras trabajas y durante los descansos incrementará tu productividad y tendrás más tiempo para disfrutar de otras actividades ajenas al trabajo.

¡Ahora es tu turno! Cuéntanos si utilizas la atención plena en tu vida diaria. Si es así, ¿qué técnicas practicas? ¿Has notado alguna diferencia? Si no practicas aún la consciencia plena, ¿consideras que pueden ser útiles en tu vida las técnicas que mencionamos en este artículo?

Déjanos un mensaje en la sección de comentarios y compártenos tus  dudas y tu experiencia.

Traducido por: Patricia Jiménez

Deja un comentario