Día de autocuidado: un día solo para ti

¿Podemos descansar con paz mental?

En su libro, Máximo Rendimiento, Brad Stulberg y Steve Magness exploran los secretos del éxito y el buen desempeño basándose en conversaciones con expertos exitosos en diferentes ámbitos, así como en sus propias experiencias. Curiosamente, Stulberg y Magness se centran en ideas que abarcan el fracaso y el agotamiento en lugar de hacer sugerencias estrictas o poco realistas como, “El secreto del éxito es trabajar duro y despertarse a las 5:00 a.m. diariamente”. Contrario a esto, se les ocurrió una fórmula que en realidad es bastante simple: Estrés + Descanso = Éxito.

No importa nuestro nivel de experiencia o éxito, ni lo mucho que estemos trabajando y desafiando nuestras habilidades, la mayoría de nosotros nos quedamos cortos cuando se trata de priorizar el descanso. Y cuando no descansamos lo suficiente, nuestros recursos pueden agotarse con el estrés y la fatiga, lo que hace que no alcancemos nuestros objetivos. En este punto, es casi inevitable entrar en un círculo vicioso y absorbente en el que trabajamos hasta el agotamiento y, en consecuencia, nos esforzamos aún más. Pero lo que realmente necesitamos es darnos tiempo y permiso para descansar, recuperarnos y revitalizarnos.

Tal como sucede con muchas situaciones de la vida, nos damos cuenta de la importancia de descansar solo cuando nos enfrentamos a las consecuencias de no hacerlo. Suele ser muy difícil notar lo cansados que estamos, especialmente en días saturados y ajetreados.  Muchos conocemos esa sensación de fatiga que surge repentinamente al final del día. A menudo, sólo cuando tenemos la oportunidad de hacer una pausa es cuando nos damos cuenta de nuestra necesidad de descansar. Es posible que tu también estés ignorando la necesidad de tomar un descanso. Te mereces descansar, así que no esperes hasta que estés exhausto y hayas alcanzado un punto donde ya no hay retorno para hacerlo. De hecho, dedicar tiempo para descansar te facilitará volver a tus responsabilidades con una energía más equilibrada.

¡Cuídate!

A menudo, cuando nos despedimos de alguien, usamos la expresión “¡Cuídate!”. Esa frase suele decirse por costumbre en nuestras conversaciones diarias. Sin embargo, más allá de eso, pedirle a alguien que se cuide es uno de los dichos más hermosos y profundos que podemos ofrecerle. Deseamos sinceramente que nuestros seres queridos se cuiden de la mejor manera y, sin embargo, no siempre somos tan generosos cuando se trata de nosotros mismos. Llegamos a sentirnos egoístas cuando hacemos algo por nuestro propio bien, aunque estemos fomentando hábitos de cuidado personal en los demás. Sin embargo, es fundamental que cuidemos de nosotros mismos y de nuestro propio bienestar. Trátate de la misma manera que tratarías a uno de tus seres queridos.

¿Qué es el autocuidado?

La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como la habilidad de las personas, las familias y las comunidades de promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y lidiar con enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica. En otras palabras, el autocuidado se puede definir como el apoyo que buscamos para nuestra propia salud mental y física, los pasos que damos para mantener el bienestar propio.

Un día de autocuidado

Elige un día para que tu niño interior tome el control de tus decisiones. Durante ese día, lo más importante será el autocuidado y lo vivirás como si estuvieras celebrando algo, tu cumpleaños, por ejemplo. Te darás regalos y pasarás el día haciendo lo que quieras, lo que sea que te haga feliz. A lo largo del día, esfuérzate por comunicarte contigo mismo, escuchando cómo te sientes y qué necesitas.

Tal vez puedas dedicar uno o dos días a la semana al autocuidado, manteniendo un horario flexible en función de lo que requieras. En ocasiones, quizás no puedas tomarte un día completo para ti. Incluso, aunque sean solo unos minutos, puede ser tiempo suficiente para el cuidado personal. Puedes crear tantos momentos de autocuidado en tu vida como lo desees. Tal vez sean unas pocas horas al día, un fin de semana, o una hora para ti antes de acostarte cada noche.

Una vez que hayas determinado un tiempo para tomar un descanso, pregúntate: “De todas las cosas que puedo hacer en este momento, ¿qué haría primero si no tuviera nada que me lo impidiera?”

A veces internalizamos las reglas impuestas por la sociedad y establecemos numerosas reglas para nosotros mismos, incluso convirtiendo nuestras alegrías en responsabilidades. Tal vez, salir a caminar te hacía feliz en el pasado, pero desde entonces has adoptado la expectativa de que debes salir a caminar todos los días y ahora sientes que es tu obligación hacerlo.

la piscina

Seguramente estarás pensando: “¡Pero con tanto trabajo que tengo, no puedo simplemente dejarlo y dedicarme a hacer nada!” Y aunque esos sentimientos son reales, siempre habrá responsabilidades esperándote. Tu trabajo, tareas y deberes no tienen por qué eclipsar tu capacidad de dedicar tiempo para ti mismo. Si lo piensas de otra manera, verás que si no atiendes tus propias necesidades y no te cuidas, puedes caer exhausto y entonces, ¿quién hará todo el trabajo? Nuestra energía tiene sus límites y, a veces, simplemente no podemos ponernos al día con todo, incluso deseando con todas nuestras fuerzas que así fuera. La energía que ponemos en nosotros mismos es nuestra responsabilidad. Los días que reserves para ti mismo te nutrirán y fortalecerán para que seas más productivo y puedas estar más descansado y concentrado en todas las áreas de tu vida. Los días de autocuidado dedicados al descanso y a la relajación pueden ayudarte a reponer tu energía, distribuyéndola de manera más uniforme a lo largo de tus días. Si lo piensas desde esta perspectiva, tomarte un tiempo para ti mismo no es una pérdida de tiempo en absoluto.

La clave para hacer que este proceso sea efectivo, relajante y, lo más importante, significativo para ti, es comunicarte contigo mismo de vez en cuando para identificar tus necesidades. En un tono cálido, gentil y amoroso, pregúntate: “¿Cómo estoy? ¿Qué necesito?” Tal vez tu crítico interior esté siendo un poco escandaloso, diciéndote cosas como: “¡No has hecho lo suficiente! ¿No creo merecer consentirme así? “. Cuando escuches ese juez interior, recuerda: tú eres importante en toda tu complejidad y con todas tus victorias, pérdidas, envidias, alegrías y enojos… Cada parte de ti merece sentirse vista, escuchada y es digna de recibir compasión.

No necesito conocerte, ni conocer tu pasado o presente, ni saber lo que puedes hacer o no, para decirte: ¡Ya te mereces este descanso!

Actividades de autocuidado

Intenta hacer algo nuevo

Aprender algo nuevo tiene muchos efectos positivos en nuestra mente, como mejorar la memoria y mejorar nuestro bienestar en general. ¿Cuándo fue la última vez que intentaste hacer algo nuevo?

Ya sea andar en bicicleta, aprender a nadar, practicar un nuevo idioma, probar un nuevo instrumento musical o algo completamente diferente. Lo que importa aquí no es dominar esa nueva habilidad, sino permitirnos el espacio para revivir ese encanto infantil que siempre acompaña a las nuevas experiencias. Con el paso de los años, se va perdiendo la curiosidad y el entusiasmo que se despertaba en nuestra niñez durante el aprendizaje. Es posible que olvidemos lo agradable que resulta aprender algo desde cero, cometiendo errores a medida que crecemos en el camino. ¿Cómo te sentirías al intentar una actividad nueva que te ayude a acceder interiormente a esa emoción infantil que existe fuera del tiempo y la fatiga?

Debajo encontrarás algunas sugerencias para ayudarte a comenzar:

  1. Apréndete la coreografía de tu canción favorita.
  2. Intenta replicar en casa un delicioso postre que hayas probado en un restaurante como si fueras tu propio chef.
  3. Aprende un nuevo juego de mesa o un videojuego.
  4. Aprende a tocar un instrumento musical que nunca antes hayas tocado o que tengas olvidado y empolvándose en un rincón de tu casa.

Disfruta de una buena comida

la cocina

Para muchos de nosotros, el camino al corazón es a través del estómago. Podemos conmemorar días especiales con una buena comida, apagar velas en los pasteles más deliciosos en nuestros cumpleaños y celebrar nuestra cultura a través de la comida. En este día que te estás dedicando a ti mismo, considerar la comida con la que vas a nutrir tu cuerpo puede ser una maravillosa oportunidad para el autocuidado.

Quizás no sueles tener tiempo para cocinar. Entonces, en este día que es solo para ti, puedes crear un gran festín, cocinando lo que desees, lo que más satisfacción te brinde. Define qué te gustaría comer y busca algunas recetas si necesitas ayuda con los ingredientes y la preparación. Es mucho más divertido ir a comprar ingredientes para una celebración especial que ir al supermercado de manera habitual. Después, prepara tus platillos lentamente, saboreando el proceso mientras escuchas música o quizás un podcast.

Si habitualmente cocinas y estás cansado de hacerlo, entonces no cocines en tu día de autocuidado. Puedes salir y disfrutar de una excelente comida en un café o pedir tu comida favorita a domicilio y acurrucarte en el sofá de tu casa para ver una película.

Tal vez puedes preparar una mesa bonita o comer frente al televisor en tu sillón favorito. Tú eres la estrella del día. No hay reglas, así que sigue tu estómago y deja que el día fluya relajadamente de la manera que mejor te acomode.

Mueve tu cuerpo

corriendo

Según la Organización Mundial de la Salud, la actividad física puede tener un gran impacto en nuestra salud y bienestar en general. Mover tu cuerpo puede inyectar diversión a tu día, mejorar tu estado de ánimo y aliviar el estrés.

Hay muchas opciones de actividad física, pero encontrar la que te brinde más alegría y la que sea adecuada para ti, es lo más importante. Mover tu cuerpo de la manera que quieras puede aumentar los efectos positivos de la actividad que elijas y convertirla en un hábito regular.

Estas son sólo algunas opciones para mover tu cuerpo como una forma de autocuidado:

  1. Sal a caminar o a pasear y toma un poco de aire fresco.
  2. Intenta estirar o activar tu cuerpo a través del yoga, fortaleciendo la conexión entre tu cuerpo y tu mente.
  3. Prueba un deporte en equipo, disfrutando de un momento de socialización dentro de una comunidad activa.
  4. Mueve tu cuerpo al ritmo de tu música favorita.
  5. La natación puede hacerte sentir liviano, deja que el agua aligere tu peso.

Pasa tiempo con tus seres queridos

tus seres queridos

Generalmente, los seres humanos disfrutamos pasar tiempo con las personas que nos hacen sentir seguros y felices. Cuando llegamos a casa y compartimos con un ser querido después de un día largo y estresante, tiende a desaparecer todo el agotamiento que sentíamos. Quizás, ese problema que antes pensábamos que no podíamos solucionar nos parezca más manejable cuando tenemos a alguien junto a nosotros. Por ejemplo, según los resultados de un estudio realizado, las personas que participan en alguna actividad física frente a más personas tienden a mostrar un mejor desempeño y encuentran la actividad más fácil de realizar en comparación con aquellos que practican la misma actividad en soledad. En este caso, una experiencia compartida puede ser un recurso poderoso y relajante que podemos aprovechar.

Te puede hacer sentir bien reunirte con familiares y amigos con los que disfrutas estar. Hay una profunda satisfacción que proviene de entablar una conversación significativa con tus seres queridos, especialmente con alguien que no has visto en mucho tiempo.

Dicho esto, también es importante prestar atención a nuestras necesidades cuando se trata de estar con otras personas. Podemos preguntarnos: ¿Quiero estar rodeado de gente para evitar estar solo? Si la respuesta es sí, eso podría ser algo en lo que deberías reflexionar en profundidad y comenzar a considerar, ya que pueden existir raíces profundas que evitan que no puedas estar tranquilo a solas y esto puede afectar tu bienestar a largo plazo.

Trata de establecer una rutina de autocuidado

la toalla

En el día que has reservado para ti, puedes dedicar tiempo a actividades de cuidado personal que quizás hayas dejado de hacer durante algún tiempo. Así irás moviéndote dando sencillos pasos para deshacerte del cansancio, renovando tu energía con atención plena y alegría. Poco a poco, día a día, intenta repetir estas actividades, creando un hábito para cosechar los beneficios a largo plazo.

Quizás eso signifique que después de un largo baño, te puedas vestir sin la presión de ir a algún lado, te acuestes un rato y disfrutes sin hacer nada. Tal vez, has estado deseando un corte de cabello o afeitarte minuciosamente, así que puedes dedicar tiempo para ese tipo de cuidado personal. O quizás quieras hidratarte y beber más agua, o simplemente sentarte a disfrutar de tu café en lugar de llevártelo y beberlo en el camino. A veces subestimamos los efectos de estos sencillos pasos.

Ordena tu espacio vital

libros y café

Todos tenemos altibajos que pueden manifestarse tanto física como mentalmente. A veces, después de un largo período estresante, es posible que mires alrededor y pienses: “¡Todo es un desastre!” Ésta, no es una experiencia poco común y es algo por lo que todos pasamos de vez en cuando. Poner en orden las cosas que se han ido acumulando a tu alrededor puede ayudarte a despejar tu mente y darte una nueva perspectiva. No tienes que arreglar todo a la vez. Tal vez, hoy solo te dediques a lavar y a guardar trastes. O quizás, solo quieras concentrarte en doblar y guardar la ropa. Si bien tener un espacio limpio puede ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo, también es importante que no te sientas obligado a abordar el desorden durante tu tiempo de cuidado personal. Es tu día, así que si no quieres dirigir tu energía hacia la limpieza y el orden, date permiso para dejar todo como está, enfocándote en lo que te haga sentir bien. ¡Tú decides!

Pasa tiempo contigo mismo

Tomar un tiempo para ti y convertirlo en algo divertido y placentero puede hacer que sea más fácil estar a solas. Estar solo puede no ser siempre nuestra primera opción, ya que a veces pueden surgir necesidades reprimidas durante mucho tiempo o emociones difíciles que nos cuesta trabajo manejar. Por lo tanto, pasar tiempo a solas puede resultar abrumador y relajarte puede parecer un desafío. Sin embargo, cuando reconfiguras estos momentos de soledad en tu mente como oportunidades necesarias, vivificantes y benéficas para tu cuidado personal, gradualmente te abres a tus necesidades y estas se vuelven más visibles.

A veces, llevar un diario o meditar puede ayudar a escucharte mejor y, en consecuencia, te animará a disfrutar de tu tiempo a solas.  

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Además, ser capaz de decir “no” a planes en los que no deseas participar también puede considerarse autocuidado. Establecer límites saludables no siempre es fácil para todos, especialmente porque muchos de nosotros hemos sido condicionados a priorizar la cortesía sobre nuestras propias necesidades. Pero puedes decir “no” y aún así conservar tus relaciones interpersonales. Mereces tomar decisiones sobre tu propia energía, espacio y tiempo. Estar solo en tu propio tiempo, sin sentirte en deuda con nadie, es también autocuidarse.

Disfruta de no hacer planes

Que la sugerencia de hoy sea: ¡No hagas planes! Constantemente estamos haciendo malabares con las responsabilidades, marcando labores en nuestra lista de pendientes, haciendo mandados y planificando tareas que debemos hacer, mientras sentimos la presión de nuevas responsabilidades, tareas y labores. Viviendo de esta manera, resulta difícil estar presente en el momento. Pero por ahora, intenta no hacer planes, aunque sea solo por hoy.

Las cosas pueden modificarse y es posible que tengas que cambiar de rumbo, pero no dejes que eso te desanime. Incluso cuando hacemos planes, nuestras expectativas sobre cómo resultarán pueden cambiar sobre la marcha. En lugar de hacer un plan, intenta preguntarte: ¿Qué me traería alegría ahora mismo, en este preciso momento?

Debido a que estamos en un estado de constante cambio  y las cosas no siempre salen según lo planeado, es casi imposible predecir cómo te sentirás o qué pensarás en la próxima hora, mañana o durante el resto de la semana. Entonces, ¿por qué planearías detalladamente este día de autocuidado y alegría, reservado solo para ti, de principio a fin? En cambio, descansar en la idea de que la vida fluye y que no requieres un plan, fomenta la paciencia, la resiliencia y la comprensión para vivirla. Deja que la curiosidad de tu niño interior te guíe hoy, observando lo que sucede sin tratar de controlarlo.

la naturaleza

No hagas nada

No es necesario que realices una actividad especial en este día que has reservado para ti. No necesitas lograr nada ni ser productivo. Puede ser mucho más gratificante hacer lo que resuene contigo, sin tener una meta fija en tu mente. A veces, el autocuidado significa,  simplemente, no hacer nada. Si necesitas un descanso solo para relajarte y hacer una pausa, tómate ese tiempo para detenerte. En ocasiones, desacelerar o detenerse puede ser más difícil que acelerar. Requiere más atención y paciencia aceptar que está bien disminuir la velocidad. Si te sientes culpable por tomarte este tiempo, recuérdate con amabilidad que hacer pausas es fundamental en la vida y  permite que la calma se extienda por tu cuerpo y tu mente.

Eres libre de hacer cualquiera de las actividades sugeridas y de omitir las que no te generen alegría. ¡Éste es tu día, disfrútalo! El resto depende de ti. Y recuerda compartir con nosotros  tus ideas de autocuidado en los comentarios.

¡También puedes escuchar la lista de reproducción “Para mi querido yo”, creada por Meditopia para tu día de autocuidado!

Traductora: Patricia Jiménez

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