La Máscara de las Redes Sociales

Traductora: Ruth Obando

Marilyn Monroe una vez dijo que “querer ser alguien más es una pérdida de la persona quien eres.” Pero admitámoslo: todos hemos estado en la misma situación cuando miramos a alguien más y queríamos estar en su lugar; y más que en cualquier otro aspecto de la vida moderna, las redes sociales alimentan este sentimiento.

¿Las redes sociales nos están robando nuestra alegría?

Estar en Facebook, Instagram y Twitter por horas se ha convertido en uno de los mayores pasatiempos del siglo XXI. Le damos “me gusta” a un selfie tras otro, dejando comentarios en un sinnúmero de fotos de vacaciones y citas románticas. Aunque es una herramienta excelente para mantenernos conectados con las personas en nuestras vidas, las redes sociales también tienen un lado dañino. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en la universidad de Copenhague encontró que las personas que frecuentemente usan Facebook experimentan lo que los científicos han denominado “envidia Facebook.” Este estudio mostró que entre más tiempo pasemos surfeando la red y dándole gustar a publicaciones, más nos compararemos a los demás y más les tendremos envidia:

“Ojalá me fuera de vacaciones geniales como esas.”

“Como desearía que estuviera saliendo con alguien que cocinara para mi — de hecho, ¡me gustaría estar saliendo con alguien!”

“Dios mío, que linda que es. Ella es más linda que yo. Seguramente que también es más popular que yo.”

Entre más tengamos estos pensamientos, más validación estaremos buscando al agregar nuestras propias fotos en la ecuación. En vez de pasar tiempo de calidad con nuestros amigos, tomamos una foto de grupo para mostrar cuanto

nos estamos divirtiendo. En vez de pasar tiempo con nosotros mismos, buscamos el filtro perfecto para nuestro selfie. Enviamos un tuit sobre cuán increíblemente la estamos pasando en la playa — y en el proceso, nos perdemos el atardecer. Esto es exactamente como creamos “una máscara.” Disfrazamos problemas de autoestima a través de selfies con los labios fruncidos o los músculos flexionados. En vez de permanecer presentes en una conversación, verificamos cuantos “me gusta” recibimos en nuestra publicación más reciente… Nuestras fotos de vacaciones dicen “¡Mira, yo voy a lugares geniales también! Las fotos de nosotros con nuestros amigos declaran “soy social. Les caigo bien a las personas.”

Pero en realidad todas estas publicaciones no nos hacen sentir mejor sobre nosotros. No nos sentimos atractivos de repente cuando compartimos un selfie, especialmente si sentimos que ese selfie no ha recibido suficientes “me gusta.” Tampoco no nos sentimos más populares o más queridos cuando publicamos un tuit o cuando compartimos fragmentos de nuestras vidas. Lo que si creamos es un lindo espejismo. Nos miramos felices. Nos miramos satisfechos. Nos miramos como si hemos logrado algo, aún si sentimos que la imagen no coincide con lo que realmente está pasando en nuestras vidas.

Las redes sociales alimentan el hábito de la comparación

Esto puede ser especialmente verdad en el caso de los influencers de las redes sociales– o sea, las personas que tienen miles y miles de seguidores y que parecen tener la vida perfecta. Toma como ejemplo a la influencer latina Jessica Torres: cuando miras sus fotos, pensarías que tiene una vida increíble. Siempre se mira feliz y positiva en sus fotos, pero considera lo que reveló en una entrevista reciente:

“Caí en un estado depresivo y lloré por días, sintiéndome indigna de lo que hacía y lo que estaba representando en línea. Me sentía inepta y constantemente cuestionaba cada cosita que hacía. Pensé que era solamente yo sintiendo la presión de permanecer constantemente relevante en línea y de crear contenido.”


No siempre podemos ver las bendiciones y la belleza en nuestras vidas. Nos enfocamos en la vida de los demás, pensando que ellos son mejores

¿Te parece familiar? La verdad es que todos experimentamos estos sentimientos de alguna forma. Todas las personas con quienes nos comparamos – ya sean nuestros amigos o inclusive celebridades — están en la misma posición que nosotros. Tal vez publiquen imágenes y selfies geniales o escriban tuits sobre cosas verdaderamente divertidas, pero están creando sus propios espejismos. Nuestros amigos, cuyos perfiles por los cuales sentimos envidia, podrían estar navegando su pared de noticias ahora mismo comparando sus vidas a nuestra vida “perfecta.” Tal vez estén mirando nuestro Instagram y Twitter pensando “¿por qué no tengo este tipo de tiempo libre? ¿Por qué no paso más tiempo en la playa?” O “¿Por qué no hay un chico lindo como él para invitarme a salir? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal?

Eres suficiente

La razón por la cual tales pensamientos entran en nuestras cabezas y descarrilan nuestra salud mental es porque a veces no podemos vernos claramente. No siempre podemos ver las bendiciones y la belleza en nuestras vidas. Nos enfocamos en la vida de los demás, pensando que ellos son mejores — y en el proceso, sufrimos de ansiedad, depresión y sentimientos de ineptitud, especialmente cuando las redes sociales están involucradas.

Entonces, ¿cómo podemos aprender a vernos claramente, a mostrarnos compasión y sentir gratitud por todo lo que tenemos? La respuesta a esto no yace en la máscara o el espejismo que hemos creado en las redes sociales, ni tampoco en la duda ni en las auto críticas en las cuales nos hemos sumergido. La respuesta está en darnos una pausa.

Nos podemos dar una pausa de dos formas. La primera es tomar una pausa de las redes sociales. Si estamos constantemente comparándonos a los demás y sintiéndonos ineptos e infelices, entonces tal vez es hora de reducir el tiempo que pasamos navegando el internet. Pasamos tanto tiempo enfocándonos en la vida de los demás y creando una ficción linda para nosotros que nos perdemos de vista a nosotros y a nuestra vida. A veces hacemos tan buen trabajo creando esta ficción en línea que reprimimos las cosas que realmente están pasando en nuestras vidas.

Podemos tomar a las celebridades como ejemplo de personas que parecen tener perfiles perfectos en las redes sociales, pero que todavía se enfrentan a los mismos problemas que nosotros. Por ejemplo, la actriz Selena Gómez estuvo recientemente en los titulares de noticias por ser hospitalizada a causa de la ansiedad. Cuando pensamos sobre la palabra “celebridad”, tendemos a pensar sobre la palabra “perfección.” Estamos bajo la impresión que tienen todo y que son increíblemente felices todo el tiempo. Aunque las cuentas en las redes sociales de Selena Gómez estaban llenas de fragmentos lindos de su vida interesante, no muestran toda la historia de sus experiencias — las cuales son más ordinarias y más parecidas a los problemas a los que muchos de nosotros enfrentamos.

Después de su ataque, Gómez tomó una pausa de las redes sociales diciendo:

“Aunque esté agradecida por la voz que las redes sociales nos dan a cada uno de nosotros, estoy igualmente agradecida de poder dar un paso atrás y vivir mi vida en el momento presente que se me ha dado.”

Tomar una pausa de las redes sociales no es solamente una buena forma de enfocar nuestra perspectiva en nosotros mismos sino que también es una buena forma para enfocarnos en cómo vivir la vida plenamente en el momento presente.

La Aceptación de Uno Mismo


Tú y solamente tú, tanto como cualquier otra persona en todo el universo, mereces tu amor y afecto.”

¿Por qué tenemos tantas dificultades aceptándonos a nosotros mismos? Cada persona es diferente. Todos enfrentamos diferentes problemas y existen causas subyacentes que los alimentan. Por lo tanto, si queremos aprender a aceptarnos a nosotros mismos, necesitamos meditar sobre la aceptación. La meditación no es sobre no tener nada en la cabeza. Es sobre observar los pensamientos que tenemos, dejarlos pasar y mirar sus causas. Si lo ponemos de otra forma, es darse cuenta que nuestra reacción al pensamiento “realmente soy feo o fea” causa más pensamientos tales como “mi nariz es demasiado grande. Mis cejas tienen demasiado pelos. Mi cabello es un desastre, etc” en vez de dejar que los pensamientos pasen y tratar de comprender de dónde y por qué vinieron a nosotros.

Las meditaciones guiadas sobre la aceptación tales como las que hay en la serie de aceptación de Meditopia no solamente nos enseñan a observar estos patrones de pensamiento, sino que también nos muestran cómo traernos al momento presente con mantras específicos y positivos tales como: “Soy suficiente, estoy haciendo lo suficiente, tengo suficiente.”

Al traernos al momento presente, podemos enfocarnos en nuestra propia realidad. Podemos descubrir quiénes somos realmente, qué tipo de atributos tenemos, que es lo que los demás aman de nosotros y lo más importante, por qué merecemos nuestro propio amor y compasión. En las palabras de Sharon Salzberg, “Puedes buscar por todo el universo a alguien que merezca tu amor y afecto más que tú y no encontrarás a esa persona en ningún lugar. Tú y solamente tú, tanto como cualquier otra persona en todo el universo, mereces tu amor y afecto.”

Nos gustaría empezar una conversación más grande alrededor de este tema. Como una parte creciente de nuestra población, nuestros hijos están siendo expuestos y conectados a las plataformas de las redes sociales, es nuestra responsabilidad tratar de entender mejor las implicaciones de estos hábitos en nuestras generaciones más jóvenes.

Como siempre, nos gustaría escuchar tus pensamientos y tus comentarios en este tema. ¿Alguna vez has comparado tu vida con la de los demás en las redes sociales? ¿Cómo piensas que nos podemos educar mejor así también como a nuestras generaciones más jóvenes sobre cómo maximizar los aspectos beneficiosos de las redes sociales a la misma vez que minimizar los impactos negativos?

2 comentarios

  • María Fernanda Lucero

    Concuerdo con el texto completamente. Hace algún tiempo atras cerré mis redes sociales porque me causaron un gran daño. Hoy en día me cuesta no tenerlas, es una lucha constante porque me atrae y quisiera de una manera jugar el juego de subir mi vida personal. Sin embargo, uno de las lecturas que me hizo tomar la decisión fue de Umberto Ecco, que dice que las redes sociales son solo una búsqueda desesperada por crear una propia identidad.

    • Hola Maria, gracias por su respuesto. A veces también necesito un descanso de las redes sociales porque siento que estoy gastando demasiado tiempo en ellas o siento que lo que veo no me trae nada positivo. Por ejemplo, ahora estoy en un “Facebook Detox”. Estaba leyendo los comentarios que la gente estaba haciendo y me hacía sentir tan triste y frustrada que solo necesitaba un descanso. Pienso que a veces podemos darnos un descanso por 2 semanas o incluso un mes. Como todas las otras cosas en nuestra vida, necesitamos usar todo con moderación.