¿Qué es lo que estoy sintiendo?

Traductora: Ruth Obando

Todos hemos tenido momentos en los que nos hemos sentido extremadamente abrumados. En algún punto tal vez hemos sentido como si todo estuviera saliéndose de control. Tal vez hasta nos hemos sentido desorientados a causa de todo lo que está pasando a nuestro alrededor. En estos momentos, tal vez regañamos a un amigo o a un ser querido, pero una vez que nos hemos calmado un poco, probablemente nos disculpamos diciendo: “Disculpa. No sé qué me pasó.”

El problema es exactamente eso: No siempre sabemos qué es lo que nos pasa. No siempre sabemos o conscientemente comprendemos las emociones que estamos teniendo en esos momentos. Por eso es que las prácticas como la meditación de conciencia plena son tan importantes — nos permiten observar nuestras emociones desde la distancia y verdaderamente comprenderlas. La meditación de conciencia plena nos permite monitorear nuestras emociones y por ende comprendernos mejor a nosotros mismos.

¿Por qué se me hace difícil comprender mis emociones?

Una idea general errónea sobre las emociones es que están mentalmente programadas en nuestro cerebro. Creemos que las emociones son cosas que simplemente nos pasan y que no tenemos control sobre ellas. Pero esto no es verdad: las emociones no son ni concretas ni están mentalmente programadas. De acuerdo a la científica Lisa Feldman Barrett, quien ha estado estudiando las emociones por los últimos 25 años, las emociones son predicciones que nuestro cerebro hace sobre las sensaciones físicas que tenemos. Por ejemplo, digamos que estás a punto de tomar una prueba importante. El corazón te palpita en el pecho antes de entrar; tu cerebro busca una razón para esto y dice: “Tengo ansiedad a causa de esta prueba.” Ahora que ya te convenciste de que tienes ansiedad, la sientes más y más. Tal vez hasta tengas problemas para concentrarte en el examen y obtengas una nota baja debido a estos sentimientos.

Esta es la cuestión: en este escenario tu cerebro tal vez haya calificado tu corazón palpitante como un caso de “ansiedad,” pero no necesariamente tenía que ser así. ¿Sabes cuándo tu corazón palpita más rápido? Cuando te estás preparando para algo. Cuando te estás preparando para la batalla y encargarte de algo — en otras palabras, cuando tienes determinación.

Con esto en mente, vemos que es completamente posible observar las sensaciones físicas que estamos teniendo, identificar la etiqueta que nuestro cerebro le da a la sensación y trabajar para cambiar esa etiqueta. En otras palabras, es posible calmarnos y permitir que la determinación reemplace la ansiedad. Podemos entrenar nuestro cerebro a interpretar las sensaciones que tenemos y con el tiempo crear emociones diferentes.

¿Por qué debería monitorear mis emociones?

Monitorear nuestras emociones nos ayuda de varias formas. Primero, nos permite observar qué tipo de sensaciones experimentamos en situaciones diferentes y cómo interpretamos esas sensaciones. Por ejemplo, ¿qué sientes físicamente cuando te apuras para ir al trabajo o la escuela? ¿Te palpita rápido el corazón? ¿Sientes estrés? ¿Pánico? ¿O sientes desapego? ¿Qué es lo que experimentas cuando tienes una discusión con un amigo o una amiga? ¿Se te corta la respiración? ¿A veces sientes enojo e indignación, aún si sabes que el punto de la otra persona podría ser válido? Por otro lado, ¿qué tipo de sentimientos tienes cuando estás a solas? ¿Sientes soledad, o estás cómodo haciendo cosas por ti mismo?

Monitorear nuestras emociones y sensaciones físicas en estas situaciones nos ayuda a comprendernos de nuevas maneras. Después de un tiempo, empezamos a identificar los patrones en nuestras emociones y reacciones. Tal vez observemos, por ejemplo, que nos ponemos demasiado agitados o enojados cuando entramos en una discusión con alguien y tenemos la necesidad de ganar, aún cuando estemos en lo incorrecto. Monitorear nuestras emociones no nos ayuda solamente a identificar estos patrones — también nos ayuda a cambiarlos. Este proceso nos ayuda a recordar lo que hemos observado de nosotros mismos la próxima vez que entremos en un argumento con alguien y así tomar un momento para calmarnos. En vez de enojarnos, podemos elegir explorar el problema calmadamente y escuchar la perspectiva de la otra persona sin enojarnos y posiblemente dañar nuestra relación.

¿Cómo puedo entrenar mi cerebro a responder diferentemente?

Existen diferentes maneras para monitorear nuestras emociones y cambiarlas. La primera es la meditación. Al practicar la meditación de conciencia plena sobre temas como el enojo o la soledad, podemos tomar conciencia de nuestras emociones y nuestras reacciones en dichas situaciones. Podemos identificar los patrones en nuestras emociones y activamente trabajar para resolverlos cuando descubramos un patrón problemático.

Tomar notas sobre nuestras observaciones y escribirlas en un diario también puede ser una forma eficaz para monitorear nuestras emociones. Cuando meditamos, tomamos conciencia de ciertas cosas sobre nosotros mismos; escribir nuestros nuevos descubrimientos es una forma excelente de entenderlos mejor. Al explorar nuestras emociones en un ambiente privado, con el tiempo podremos identificar la raíz del problema y abordarlo.​

Por eso es que escribir en un diario se considera una herramienta de terapia excelente según muchos psicólogos alrededor del mundo. De acuerdo a un estudio llevado a cabo por la Universidad de Rochester Medical Center, escribir en un diario es una forma estupenda para reducir la ansiedad, disminuir el estrés y lidiar con la depresión. También es eficaz para ayudarnos a priorizar nuestros problemas, preocupaciones y miedos — nos permite desacelerar la mente al momento de pensar sobre nuestras emociones. Al darnos este momento, podemos impedir que los sentimientos se salgan de control. Escribir en un diario es una forma científicamente comprobada para reforzar pensamientos positivos e identificar comportamientos y pensamientos negativos.

Escribir en un diario también es importante porque el cerebro está mentalmente programado para olvidar. Nuestros cerebros no pueden recordar todo — de lo contrario estarían repletos y nunca podríamos hacer nada. Lo que sea que “olvidamos” generalmente se guarda en nuestro subconsciente. Por esta razón somos propensos a olvidar y menospreciar las sensaciones que se despiertan en nosotros en diferentes situaciones y cómo reaccionamos a ellas. Anotar todas estas cosas después de que ocurren nos puede ayudar a no olvidar e internalizar nuestras observaciones. Sólo cuando hacemos esto es que podremos trabajar hacia el cambio.

Un último beneficio de tomar notas y escribir en un diario es que nos permite finalmente mirar lo que nos provoca. Escribir las cosas que pasan y cómo respondemos a ellas emocionalmente nos ayuda a darnos cuenta de los eventos que hacen que ciertas emociones surjan dentro de nosotros. De esta forma, cuando ocurre algo que sabemos nos causa ansiedad, sabemos por qué sentimos lo que sentimos. En vez de salirnos de control, podremos dar un paso hacia atrás y observar cómo nos estamos sintiendo. Podremos calmarnos y considerar como queremos responder emocionalmente a esta situación. ¿Será que podemos interpretar las sensaciones que esta situación causa de una forma diferente? ¿Puedo cambiar mi perspectiva? ¿Es posible transformar esta angustia emocional? Y de no ser así, ¿cómo quiero responderle a la emoción que estoy sintiendo?

Cambiar cómo nos sentimos sobre nuestras emociones y escribir sobre ellas tal vez parezcan pasos pequeños, pero con el tiempo, este proceso puede tener un gran impacto…Después de todo, tomar notas sobre los descubrimientos de nuestras emociones, pensamientos y comportamientos nos ayuda a explorarnos a nosotros y nuestras emociones. Al final puede ayudarnos a tener una mejor relación no solamente con nosotros mismos sino también con las personas más cercanas a nosotros.



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