Superar las barreras de comunicación

Nos comunicamos con nuestra pareja de diversas formas, tanto verbales como no verbales. Si bien sólo podemos entendernos el uno al otro en la medida en que nos comunicamos abierta, sincera y directamente, es posible que nuestra comunicación de pareja no siempre siga patrones saludables. Hay muchos problemas que surgen e impactan nuestra relación pero que no son inherentes ni exclusivos de ella. Vivir un acontecimiento estresante, tener problemas financieros, problemas de salud o simplemente sentirse abrumado, puede cambiar la forma en que experimentamos nuestra relación de pareja, pero no necesariamente la dañan. Compartir nuestros pensamientos y sentimientos acerca de los retos a los que nos enfrentamos como pareja, o en otras palabras, estar en contacto el uno con el otro, favorece a nuestro bienestar y también al de la relación. Cuando nos abrimos a la otra persona, podemos volvernos más sensibles a sus necesidades y responder con flexibilidad e inclusión cuando ocurre una falta de comunicación.

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Sin embargo, si nuestra comunicación está continuamente tensa o influenciada por el estrés crónico o intenso, podría resultar en una menor capacidad de respuesta y de flexibilidad. Por supuesto que esto es bastante común porque ninguno de nosotros es capaz de ser empático y considerado con los demás todo el tiempo. Lo importante aquí es no evitar conflictos. Básicamente, necesitamos saber que nuestra relación puede superar las disputas y que estamos en un lugar donde podemos expresar todas nuestras emociones. De lo contrario, corremos el riesgo de ya no intentar más expresar nuestros sentimientos, pensando que, de cualquier forma, no seremos escuchados o incluso podríamos adoptar una actitud aún más defensiva. Esto puede apuntar hacia un problema que sí es inherente a nuestra relación de pareja.

A estas alturas, podríamos entrar en un ciclo interminable de mala e hiriente comunicación a menos que encontremos una manera de salir de ella. Podemos sentirnos atrapados ya que continuamente nos encontramos en este callejón sin salida cada vez que intentamos expresarnos. Esto suele traer sentimientos de desesperación y angustia por “no ser comprendido”. En ocasiones, la carga de experiencias pasadas se manifiesta dentro de la interacción interpersonal en el presente y ciertas barreras de comunicación permanecen intactas, incluso cuando los problemas cambian con el tiempo.

Podemos intentar comprender qué barreras están actuando en nosotros poniendo mucha atención a nuestras propias necesidades y a las necesidades de nuestra pareja. De esta manera podemos evitar que estos patrones se desarrollen en la relación de pareja.

“¿Estoy leyendo la mente de mi pareja?”

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A veces, tendemos a pensar y sentir por nuestra pareja en lugar de escuchar lo que tiene que decirnos. Quizás sintamos que es imposible entender lo que siente o piensa, sin importar cuánto nos esforcemos por lograrlo, o quizás pensamos que sabemos todo sobre nuestra pareja y sobre nuestra relación en general, que casi podríamos predecir lo que sucederá. La cuestión es que, estos pensamientos están basados sólo en la suposición de que “sabemos” lo que está experimentando la otra persona, como si fuera así de sencillo leer su mente.

Cualquiera que sea el reto, la idea de que podemos leer la mente de nuestra pareja es un obstáculo para una comunicación saludable. Para empezar, si suponemos que tenemos idea de lo que piensa nuestra pareja, esto puede significar que hemos perdido el interés o hemos dejado de intentar comprenderla. El momento presente ofrece oportunidades, tanto grandes como pequeñas, para cosas nuevas y para cambios. Dicho esto, asumir que conocemos la mente de los demás puede obstaculizar nuestra capacidad para notar las posibilidades que tenemos ante nosotros, incluso cuando tales suposiciones se basen en información obtenida de experiencias pasadas. Reaccionar a las experiencias del pasado como si fueran nuestra realidad en el presente nos impide una comprensión más profunda de lo que está sucediendo en nuestra relación. En otras palabras, disminuye nuestras posibilidades de crear e imaginar cosas nuevas dentro de la relación.

Por lo tanto, no debemos dejar de expresarnos abiertamente y debemos hacer espacio para que nuestra pareja se exprese abiertamente también y así podamos comprenderla. Definir las experiencias de nuestra pareja por nuestra cuenta, puede provocar que, él o ella, se niegue a expresarse o que reaccione a la defensiva. Definitivamente el conocimiento del pasado es crucial para que podamos adaptar nuestras respuestas a las circunstancias actuales, pero hacer suposiciones basadas únicamente en este conocimiento sólo hará que se repitan esos ciclos que nos llevan a la desesperanza.

“¿Comienzo mis frases con “Tú eres” cuando estoy estresado?”

El estrés desencadena nuestra respuesta a las amenazas percibidas activando mecanismos específicos que nos permiten protegernos. En otras palabras, entramos en modo de defensa, que puede manifestarse más cuando estamos discutiendo con nuestra pareja. Podemos hacer todo lo posible para describir nuestra propia experiencia, mientras seguimos luchando por demostrar que tenemos razón. Al centrarnos en la necesidad de tener la razón, podemos empeorar las cosas en lugar de mejorarlas. A menudo, durante esos momentos, nos encontramos usando palabras como “Tú siempre estás…” o ” Tú hiciste esto…”, que suelen interpretarse como un lenguaje acusatorio.

Nuestra pareja nos escuchará mejor si no se siente amenazada o atacada. Si esperamos que comprenda lo que sentimos, debemos comenzar hablando en base a nuestra perspectiva. Por ejemplo, en lugar de decir “Siempre llegas tarde”, podemos decir “Me preocupo cuando llegas tarde o cuando no respondes mis llamadas”. “Me hace sentir insignificante que sigas haciendo lo mismo incluso después de haberlo platicado”, de esta manera dejamos claro lo que nos hizo sentir incómodos y la razón de esa incomodidad. Así, nuestra comunicación se vuelve más clara y podemos enfrentar los conflictos con apertura y transparencia.

¿Con qué frecuencia utilizo expresiones como “siempre”, “nunca”, “sí, pero … “?

Al igual que las frases que comienzan con “Tú eres…”, estas expresiones también pueden causar una ruptura en la comunicación y crear barreras en la relación. Este tipo de lenguaje absoluto y estático obliga a ambas partes a entrar en un círculo vicioso irremediablemente; “siempre” ha sido y seguirá siendo así.

Sin embargo, podemos invitar a la esperanza a nuestra relación de pareja recordando momentos positivos. Para encontrar una salida a esta espiral de dificultades, debemos volver a tomar nota de esos pequeños cambios que realmente afectan la relación, de las cosas que ahora son diferentes y de la posibilidad de que todo se solucione de la mejor manera.

Cuando usamos un lenguaje restringido como, “todo el tiempo”, “nunca”, “otra vez …” es, en su mayor parte, porque nace de sentimientos intensos como el agotamiento, la angustia o la desesperación. Podemos permitirnos experimentar estos sentimientos expresándolos de manera más directa y sin evadir compartirlos con nuestra pareja.

“¿Estoy levantando muros?”

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A veces dejamos de expresarnos y construimos muros invisibles a nuestro alrededor, especialmente en momentos de estrés, para mantener la distancia. En realidad, este es un mecanismo de afrontamiento que usamos cuando tenemos dificultades para comunicar nuestras emociones y necesidades. Sin embargo, este patrón sólo fortalecerá esas barreras entre nosotros y nuestra pareja, haciendo que los mismos problemas resurjan una y otra vez si no encontramos la manera correcta de abordarlos.

Si nos damos cuenta de que estamos siendo jalados hacia las profundidades y levantamos muros cuando nos enfrentamos a algún reto, podemos intentar observar más de cerca las raíces de los sentimientos y pensamientos que nos hacen actuar de esa manera. Creer que no seremos comprendidos, tratar de convencernos de que los problemas no tiene solución, paralizarnos por miedo en momentos estresantes y tener dificultades para soportar las emociones desafiantes, son algunas de las posibles razones para que este reflejo ocurra.

Esta estrategia de afrontamiento puede mantener nuestros problemas anclados por un tiempo, pero también aumenta la posibilidad de enfrentar los mismos desafíos nuevamente en un contexto diferente mientras parecemos inaccesibles ante los ojos de nuestra pareja.

Todos usamos esta estrategia de distanciamiento de vez en cuando sin saberlo, por lo que debemos asegurarnos de que no se convierta en un elemento permanente en nuestro repertorio de opciones de afrontamiento. Sin embargo, incluso si este fuera el caso, debemos comprender el significado de este patrón basado en nuestra propia historia o narrativa. Luego, podemos probar y experimentar diferentes prácticas y buscar más recursos que puedan apoyarnos de la mejor manera durante este proceso.

Traductora : Patricia Jiménez

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