¿Estás hablando conmigo? – La importancia del diálogo interno positivo

Cuando hablamos de un diálogo interno positivo, nos referimos a usar nuestra voz interior de una manera optimista y alentadora, en lugar de usarla de forma destructiva. Se trata de hablar con nosotros mismos desde la aceptación, el amor y la autocompasión, sin criticarnos. Esta práctica, que puede ir evolucionando con el tiempo, nos recuerda el gran impacto que tiene la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos en todos los aspectos de nuestra vida.

Las voces en nuestra mente

Todos tenemos esas voces en nuestra mente que parecen dirigir su propia orquesta de pensamientos. A veces, llevar nuestra atención a esas voces internas puede ser agradable, mientras que otras veces puede ser una experiencia bastante ardua. Tomemos, por ejemplo, una situación muy común, la de querer cambiar o mejorar nuestro estilo de vida. ¿Qué tendríamos que lograr? Dependiendo de las circunstancias de cada quien, a veces puede significar un cambio radical como encontrar tiempo todos los días para meditar, estirar, mover o ejercitar nuestro cuerpo, hacer yoga o realizar cualquier otra práctica de atención plena. Otras veces, quizás puede significar aprender a lidiar con altos niveles de estrés, manteniendo la calma en situaciones difíciles.

Al inicio de este viaje, elegir lo “correcto” (la acción que te acerca a tu objetivo) puede ser bastante agotador. Es posible que aún nos sintamos atrapados en nuestras antiguas formas de pensar o en patrones habituales de comportamiento que hacen que sea más difícil realizar un cambio. Frecuentemente, en las películas infantiles, cuando un personaje se enfrenta a alguna situación como esta, en la que pasa de un pensamiento a otro, un ángel y un diablo aparecen en cada uno de sus hombros susurrándole al oído. Estos personajes representan las llamadas “voces en nuestra mente” o los pensamientos en conflicto que podemos tener cuando debemos tomar una decisión. La pregunta entonces es: ¿Qué te susurran? ¿Qué te dicen? ¿Cómo te lo dicen?

Es posible que muchos de nosotros no experimentemos dos voces distintas, una mala y otra buena, como a menudo se representa en las películas y en la televisión. Es probable, sin embargo, que escuchemos distintos ruidos indistinguibles que resuenan en nuestra mente, casi como el zumbido de un panal de abejas. Y en medio de todo ese torbellino en nuestra cabeza, una tormenta de sentimientos y emociones se desata en nuestro mundo interior.

Entonces, ¿qué podemos hacer en momentos como esos para no perdernos en el ruido? ¿Cómo podemos atravesar esos pensamientos, particularmente los negativos y elegir hablarnos positivamente, a la vez que tratamos de entendernos?

Autocompasión y diálogo interno

Autocompasión

¿No sería maravilloso simplemente poder seguir una receta bien estructurada que nos guíe a través de este hermoso camino de la vida? Una que pudiéramos seguir en cualquier circunstancia. Si bien el ciberespacio está lleno de recomendaciones, sugerencias y consejos, tenemos que aceptar que no existe una misma receta para todos. Si lo que queremos es establecer una relación sólida con nosotros mismos, debemos considerar que cada receta será diferente para cada persona. En mi opinión, sea cual sea el camino que elijas para establecer y mantener un diálogo interno positivo, solo se puede hacer a través del amor. Y en este caso, debemos considerar el amor propio. ¿No deberíamos tratar de amarnos a nosotros mismos lo más que pudiéramos, encontrándonos con nuestro ser interior desde la aceptación y sin juzgarnos? Al hacerlo, eventualmente, sentiríamos empatía y compasión no sólo por los demás, sino también por nosotros mismos.

La Dra. Kristin Neff es una de las principales expertas en el campo de la autocompasión. Según ella, la autocompasión significa elegir la amabilidad hacia nosotros mismos en lugar de la autocrítica, la humanidad compartida en vez del aislamiento y la atención plena en lugar de perder la perspectiva de nosotros mismos. Uno de los ejercicios que la Dra. Kristin Neff sugiere se llama “Cambia tu diálogo interno crítico”, recordándonos que debemos estar conscientes de nuestro propio juez interno y guiarlo de manera respetuosa y amorosa para ayudarnos a construir una buena relación con nosotros mismos.

Aumenta tu positivismo para prosperar

El término de “Psicología Positiva”, acuñado por M. Seligman a finales del siglo pasado, forma parte de una investigación de campo que pretende impulsar la positividad y ayudar a las personas a prosperar. Esta rama de la psicología está respaldada por investigaciones que demuestran que las intervenciones de la psicología positiva pueden ayudar a incrementar la satisfacción y la felicidad basándose en la manera en que una persona experimenta la vida en general. Otro estudio de Armetta, también demuestra que el diálogo interno positivo puede aumentar considerablemente los niveles de alegría de cada individuo. Incluso, existen más investigaciones que han demostrado que una práctica regular del diálogo interno positivo tiene tres principales beneficios en tu vida:

  1. Te ayuda a lidiar mejor con el estrés.
  2. Aumenta tu confianza y desarrolla tu resiliencia.
  3. Te ayuda a construir relaciones más saludables.

Pero, ¿qué significa todo esto exactamente y qué ejercicios podemos practicar para lograr estos beneficios?

Ejercicios diarios que puedes realizar

Los siguientes tres ejercicios son únicamente recomendaciones que puedes utilizar como inspiración para encontrar lo que te parezca adecuado en tu propio camino.

Ejercicio 1: ¡Toma las cosas con calma!

Esta primera práctica es muy simple: ¡Toma las cosas con calma!

La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a despertarnos con una alarma o despertador cinco días a la semana, a trabajar en nuestra lista de pendientes, a cumplir con plazos establecidos, al mismo tiempo que tratamos de fomentar nuestras relaciones interpersonales y, en general, estamos completamente ocupados con tantos aspectos de la vida que puede que no sea fácil agregar otra tarea más: la de aprender a entablar un diálogo positivo con nosotros mismos; una necesidad que quizás olvidemos tan pronto como la hayamos escrito en nuestra lista, preguntándonos dónde se supone que debemos incluir una actividad más en nuestra saturada agenda.

Por esa razón, como primer ejercicio, es recomendable ser amable contigo mismo y tomar las cosas con calma. Simplemente el estar consciente de cómo te hablas a ti mismo al comienzo de tu viaje será suficiente. Cuando notes un diálogo interno negativo, sé consciente de ello. Eventualmente, para ir avanzando, puedes poner atención en cómo la manera como te hablas internamente afecta tu bienestar o determina cómo vives tus días, tus relaciones y tu vida en general. ¿Qué pasaría si, en lugar de hablarte negativamente, optaras por un diálogo interno positivo? ¿Cómo podrías cambiar tu diálogo interno actual y hablarte de otra manera que te brinde apoyo y comprensión?

Este es un proceso a largo plazo y no se concreta en un número determinado de días, semanas, meses o incluso años. Es un ejercicio que hay que practicar toda la vida, que debemos realizar una y otra vez.

Ejercicio 2: Captura tus pensamientos

Cuando notes que tus pensamientos son confusos y todo parezca  ser un caos en tu mente, intenta capturar esos pensamientos en el momento. Puedes hacerlo llevando un diario, o escribiéndolos en las notas de tu teléfono, filmándote, o grabando tu voz. De esta manera, no serán solamente una gran tormenta que se precipita dentro de tu mente, dejándote exhausto y agotado, sino que se convertirán en palabras que puedes leer o escuchar en cualquier momento. Al dar este paso, podrás verlos desde afuera, con una perspectiva más objetiva y con una conciencia más clara de tus propios patrones de pensamiento. Mientras los observas, hazte las siguientes preguntas: ¿Qué intentan decirte? ¿De dónde provienen? ¿Por qué están presentes?

Si surgen pensamientos que estén coloreados por emociones fuertes, como la autocrítica, la ira o la frustración, ¡acepta que están ahí! Simplemente acepta su existencia, recordando que ellos también pueden enseñarte algo sobre ti y ayudarte a crecer.

Ejercicio 3: Sé tu mejor amigo

Existe un conocido refrán que dice algo así como: “Trata a los demás de la misma forma en la que te gustaría que te trataran a ti.” A menudo, nos encontramos tratando a los amigos, familiares, o seres queridos, desde una posición de amor incondicional, dispuestos a ayudarlos a superar sus crisis con amabilidad y paciencia. ¡Practica ese mismo cuidado contigo mismo!

Puede parecer sencillo a simple vista, pero suele ser uno de los ejercicios más difíciles. Siéntate contigo mismo como lo harías con un amigo. Prepárate una buena taza de café, disfruta de tu comida favorita, toma un baño prolongado, o haz lo que sientas que necesites para nutrir tu ser.

En esos momentos, permítete crear un espacio únicamente para ti. Escúchate desde el amor, como lo harías con tus amigos y familiares más queridos.

Traductora: Patricia Jiménez

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