Manejo del enojo para aquellas personas que piensan que no se enojan

Si eres como yo es probable que hayas tenido envidia de las personas que nunca se enojan. Tal vez estés sorprendido que este tipo de personas exista. Tal vez hayas tratado de comprenderlas o te hayas preguntado con escepticismo “¿Cómo puede alguien como tú o yo nunca enojarse? ¿Cómo es posible?” Estarías en lo correcto con tu escepticismo, al menos hasta un cierto grado. No es que estas personas no experimentan enojo — simplemente lo experimentan de manera diferente.

Manejo del enojo para aquellas personas que piensan que no se enojan

Tal vez hasta consideres que se les haya extirpado el sistema nervioso a aquellas personas que afirman nunca enojarse. Esto, sin embargo, no es posible. Aunque claro, es posible que se te extirpe la amígdala si así lo deseas. El neurólogo Joseph Ledoux hizo exactamente eso a un paciente – pero debido a que erradicar el enojo de uno es imposible, su paciente terminó perdiendo la mayoría de sus emociones. El paciente perdió su conexión emocional con la vida, abandonó su identidad social y empezó a vivir una existencia muy aislada. Nunca se enojó, pero tampoco nunca volvió a experimentar alegría…

Esta historia es un buen punto de referencia para considerar a las personas que pensamos que nunca se enojan. ¿Cuál es el verdadero secreto detrás de este tipo de personas?

En este artículo hablaremos sobre algunas de las maneras en que tú o los demás podrían estar ocultando enojo.

¿Estamos ocultando nuestro enojo?

La respuesta más probable en cuanto a por qué la mayoría de nosotros y las personas a nuestro alrededor no siempre muestran su enojo es que tendemos a actuar como si no estuviéramos enojados cuando de hecho lo estamos. Existen situaciones en las que no queremos mostrar nuestro enojo, como por ejemplo cuando estamos tratando de impresionar a alguien, cuando estamos en compañía de los demás, en el trabajo o en un evento especial. Con frecuencia asociamos el enojo con mostrar públicamente nuestra angustia y frustración, así que percibimos el enojo como algo malo y escondemos la forma en que nos sentimos. ¿Pero eso es lo que significa “no enojarse”? ¿La clave para manejar nuestro enojo es aprender a envolver nuestras emociones de ira con una gasa y esconderlas? ¿Nuestros límites automáticamente se suavizan al hacer esto?

Tal vez parezcamos apacibles en este tipo de situaciones pero en realidad estamos construyendo enormes torres de enojo dentro de nosotros mismos. Al final, dejamos que nuestro enojo explote a la más pequeña provocación o lo mantenemos oculto y dejamos que se agudice. Ambas opciones son nocivas para nuestro bienestar físico y mental. Piensa sobre la última vez que reprimiste tu enojo por un largo periodo de tiempo. ¿Se disolvió con facilidad o continuó siendo una carga pesada y molesta?

¿Tener bajas expectativas es la respuesta para no enojarse?

Aquellos de nosotros que formamos parte de un grupo de amigos con frecuencia conocemos a alguien que nunca parece enojarse. Son individuos bastante “relajados” que con frecuencia tienen expectativas muy bajas — el tipo de persona que no parece vacilar sin importar lo que se encuentre en el camino. Los tachamos de “relajados”, “con los pies en la tierra”, o alguien que “va con la corriente.” ¿Pero realmente no sienten enojo? ¿Ni siquiera una pequeña gota de resentimiento y frustración en algún lugar en lo más profundo de su ser? ¿O será que el enojo que sienten es tan minúsculo que simplemente no lo vemos? Con toda probabilidad es la última opción ya que experimentan el enojo a un menor grado que los demás debido a sus bajas expectativas y la aceptación de que las cosas no siempre suceden de la forma que quieren.

Problemas emocionales

El más grande problema emocional y psicológico que muchos de nosotros enfrentamos hoy en día es la depresión. La depresión puede manifestarse de formas diferentes. Para la mayoría de nosotros cuando estamos en la etapa más profunda de nuestra depresión, tendemos a sentirnos retraídos y nos distanciamos de lo que realmente estamos sintiendo y experimentando. Ya sea positivo o negativo, pareciera como si estuviéramos adormecidos o fuéramos indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor. Y no solamente es nuestro enojo de lo que nos perdemos cuando estamos en este estado: también nos pasa por alto la felicidad, la alegría y las sorpresas. Ser insensible en cuanto a nuestras emociones no es un proceso selectivo; no podemos adormecer nuestro dolor, enojo y tristeza sin también adormecer nuestro potencial para sentir alegría, amor y conexión.

Todos los caminos conllevan a la concientización

Si consideras que eres una persona que con frecuencia no experimenta sentimientos de enojo, es posible que una de las tres situaciones que mencionamos sea tu caso. Y quisiera enfatizar que reconocer la forma en que lidiamos con nuestro enojo no es algo de lo que hay que avergonzarse. Todos usamos mecanismos de ayuda para manejar emociones incómodas. La meditación y la conciencia plena nos permiten tomar conciencia de esas emociones incómodas y ser responsables de ellas. Si, ser responsables de ellas. Somos capaces de experimentar una gran gama de emociones, incluyendo el enojo — claro, siempre y cuando no se nos extirpe la amígdala — y todos estamos en un viaje para aprender a manejarlas. Hagamos un resumen de algunas de las maneras más comunes para no tener que reprimir nuestro enojo:

  • No necesitas ocultar tu enojo siempre. Cuando empiezas a aprender mejores formas para comunicar tus frustraciones y tus fuentes de enojo, verás que hay una manera para eficazmente transmitir tus emociones sin herir a los demás, sin violencia o sin siquiera gritar. Además, al aprender estas técnicas y usarlas con aquellos a nuestro alrededor, estaremos placenteramente sorprendidos al darnos cuenta que las personas no se ofenden tanto a causa del enojo de alguien sino de la forma en que lo muestran.
  • En cuanto a expectativas: no tienes que tener expectativas más grandes o más altas de las que tienes ahora si no lo deseas. Esto es totalmente tu elección. Pero ¿el hecho que seas una persona apacible significa que nunca te enojas? ¿Nunca sientes enojo en lo más profundo de ti, o piensas que el enojo es algo innecesario? Vivir una vida en paz no significa nunca experimentar enojo. Puedes hacerle espacio al enojo aun si te sientes en paz. 
  • Para aquellos de nosotros que sufrimos de depresión, podemos tomar más conciencia del hecho que nuestro estado mental con frecuencia puede ocultar y adormecer nuestras emociones, incluyendo el enojo. Así que si sientes como si nunca te enojaras y sabes que sufres de depresión, tal vez quieras empezar a quitar las capas que cubren las formas en que reconoces y manejas tus emociones.

Conciencia plena y meditación

Existe otro grupo de personas que con frecuencia dan la impresión de no enojarse fácilmente. Estas son las personas que han tomado conciencia de sus propias emociones al meditar regularmente. Nunca podemos esperar no experimentar situaciones que nos causan frustración y enojo, pero con prácticas de meditación y conciencia plena, podemos aprender a atravesar por esos momentos con integridad, claridad y un sentido de tranquilidad.

Esto es debido a que la meditación nos mantiene presentes y más conscientes de nuestras experiencias del momento. Nos ayuda a notar lo que estamos a punto de hacer, antes de hacerlo, ya sea que vayamos a decir algo hiriente o levantarle la mano a alguien. Al seguir practicando la meditación y reflexionando sobre cómo reaccionas ante el enojo, también empezarás a aprender a hacer una pausa en el momento y hacer pequeños cambios en cómo reaccionas y procesas tu enojo.

Y ahora, ¡es tu turno de hablar! ¿Sientes que ocultas tu enojo? O tal vez tu lema es que al tener bajas expectativas no sentirás enojo con frecuencia. Si sufres de depresión, ¿qué impacto tiene en cómo experimentas el enojo?

Por último, ¿tienes consejos para cómo manejar mejor los sentimientos de enojo?

Traducido por: Ruth Obando

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