Manteniendo tu individualidad en la universidad

Autor: Humeyra Cengiz

Los años universitarios de uno son bastante diferentes a otros momentos en la vida de una persona. Durante estos años recibimos una educación académica de alto nivel que es aceptado en el mundo, y nos familiarizamos con un ambiente más amplio. Además, este ambiente probablemente se siente más liberador en cada aspecto que otros que hemos conocido antes. Podemos tomar clases sobre temas generales o seguir nuestra pasión a través de cursos especializados. Nuestras preferencias y voluntad pasan a un primer plano. La forma en que nos expresamos varía a la vez que crecemos. Pero a la misma vez, estos años pueden provocar emociones negativas tales como el miedo y la ansiedad así también como aspectos nuevos y positivos.

En la universidad, con frecuencia los estudiantes hacen elecciones influidas por las familias, su pasado e historial académico previo. Con frecuencia estas elecciones pueden provocar una carga académica bastante pesada. Períodos duros de exámenes, tareas, proyectos, fechas límites y presentaciones pueden ser mentalmente difícil. Este nivel de esfuerzo tiene el potencial de agotar a los estudiantes física y psicológicamente.

¡Tus calificaciones no son tu verdad!

En algunas escuelas, las evaluaciones están basadas en el desempeño de uno en relación a la de sus compañeros de clase. Otros sistemas de calificación tal vez no estén basados en la comparación, pero los exámenes finales pueden ser bastante difíciles. Estos sistemas pueden conllevar a sentimientos de insuficiencia, fracaso e insatisfacción para los estudiantes. Podrían causar trastornos emocionales, específicamente la depresión. De acuerdo a un estudio, la tasa de depresión y trastornos de ansiedad es de 15.6% en los estudiantes universitarios y 13% en los estudiantes graduados. En el mismo estudio se observó que el riesgo de un trastorno mental es más alto en los estudiantes que tienen dificultades económicas. Por supuesto que la educación universitaria también es financieramente difícil para los estudiantes y sus padres.

Desafortunadamente, la mayoría de los sistemas educativos están basados en un sistema vertical de evaluación donde se supone que todos están en el mismo nivel. Esto significa que nuestras diferencias, intereses y tendencias pueden ser ignoradas. Para algunos de nosotros, los exámenes escritos y con restricciones de tiempo puede ser sofocante. Tal vez hayas tenido un ataque de pánico en estas situaciones o conozcas a alguien a quien le haya ocurrido. Además, algunos de nosotros no nos sentimos cómodos con la comunicación verbal o no nos gusta hablar en público. ¿Te acuerdas de algún momento en el que aunque tenías páginas de palabras en tu mente, el momento en que empezaste tu presentación o fuiste hacia la pizarra, no te puedo salir ni una sola palabra?

Si se espera que te desempeñes igual que tus compañeros en cada campo, esta es una oportunidad única para encontrar el tipo de trabajo con el que te sientes a gusto y las áreas donde tienes talento. Reconocer y apreciar que tú y las personas a tu alrededor tienen áreas diferentes de desarrollo podría ser una de las claves para lidiar con los sentimientos de insuficiencia e insatisfacción. Sin embargo, a veces el miedo de no tener éxito nos molesta tanto que no podemos ver esta oportunidad claramente. Si has sido programado a la idea de siempre tener éxito, la voz en tu cabeza que dice “¿Y si sale mal?” tal vez te inmovilice causando pánico en tu sistema. El número de estudiantes que se sienten infelices cuando se comparan a los demás constantemente es bastante importante. Somos evaluados por un sistema estándar, y nos atribuimos a nosotros mismos los resultados negativos de este sistema. Si vives en una cultura que pone un alto énfasis en las calificaciones, tal vez a veces te sientas como un fracaso en comparación con aquellos a tu alrededor.

¿Te parecen conocidos estos sentimientos? ¿Pensar sobre si estás teniendo éxito o fracasando también te hace sentir sin aliento a causa de los nervios? De ser así, ¿podrían estos pensamientos y comentarios haber ampliado la situación y hacerla hasta más intensa a causa del miedo y el pánico? Esta sensación de estar sin aliento hace que tu mente se sienta aún más confundida e ineficaz — y mientras tanto, tienes que enfocarte en tus cursos. Y a su vez, esta experiencia de no estar concentrado y ser improductivo podría alimentar los sentimientos de fracaso. Aceptar que todos hemos sentido como si hemos fracasado a veces y que todo el mundo se ha sentido de la misma manera en algún punto de sus vidas también, es el primer paso. Para romper este ciclo, acuérdate que eres un individuo único y que existes con tus propios patrones aunque estos pensamientos tal vez no te parezcan convincentes al inicio. Todos tenemos dificultades y la vida universitaria es uno de los mejores lugares para observar esto en nosotros y en los demás. ¿Te mirarías como alguien que “no tiene éxito” si te fueras a ver a través de los ojos de tu profesor, de tu amigo o pariente? ¿O eres simplemente un estudiante que hace el mejor esfuerzo posible a pesar de tener altibajos normales en su concentración y motivación?

Manteniendo tu individualidad en tu vida social

Cuestionar y aprender más de ti es una de las mejores oportunidades que tendrás dentro del ambiente dinámico social de la Universidad. Ya que las facultades y los dormitorios con frecuencia están cerca uno del otro, la vida en la universidad es como vivir en un pueblo pequeño de estudiantes. De hecho, la interacción con tus compañeros es con frecuencia más intensa que sólo tomar clases juntos… Para mí, fue una experiencia muy diferente quedarse en los dormitorios cuando me mudé a otra ciudad por primera vez. Las personas con quienes viví se convirtieron en mi familia, y compartí tantas cosas buenas y malas con ellos. Muchas personas recuerdan esta época llena de diversión, descubrimientos y viajes. “¡Me encantaría estar en la universidad de nuevo! ¡Deberías explorar y divertirte antes de comenzar a trabajar!” Tal vez hayas escuchado estas expresiones muchas veces. Por ejemplo, ¡vivir en otros países gracias a programas de intercambio es una gran oportunidad para experimentar otras culturas cuando todavía eres estudiante! O hacer pasantías en diferentes campos para familiarizarte con el mundo del negocio podría ayudarte a aprender sobre lo que te gusta hacer. En todas estas experiencias universitarias, tenemos la oportunidad de tener un nivel cercano de interacción y compartir con aquellos a nuestro alrededor.

En este ambiente de alta velocidad, también podemos enfocarnos en existir como nuestras propias personas y no perdernos en la multitud y en la vida social por la que estamos rodeados. Así como en el aula de clase, tal vez te etiquetes como “bueno” o “malo” cuando te comparas con los demás, y es normal sentirse obligado a hacer esto. A veces adoptamos los hábitos de las personas a nuestro alrededor a quienes admiramos. A veces hacemos cosas para que podamos encajar. ¿Te parece conocido estar en una situación en la que no te sientes cómodo y te preocupa ser aceptado?

Todos nosotros, en nuestras vidas, queremos ser vistos y apreciados, y nos comportamos de acuerdo a estos deseos. Sin embargo, es posible que a veces te tropieces en este periodo ya que estas interacciones intensas y el deseo de encajar coinciden con el periodo de transición de la adolescencia para convertirse en adulto. Esperar que nuestros pensamientos y nuestras acciones se asienten en este periodo es poco realista. Esta es la edad en la que lentamente nos separamos del apoyo de nuestra familia y nos asentamos en nuestra zona de confort. Verte madurar y poder tomar tu propia mano es una de las mejores lecciones que podemos recibir de la vida. Algunas decisiones o acciones no definen quién eres. Esto es una gran ilusión. No obstante, las críticas de los demás podrían reforzar estas ilusiones. Cuando eres joven y confundido, es más fácil ser afectado por nuestro ambiente y juzgar a los demás.

¿Cómo lidiar con todo esto?

Cuando estás bajo presión social, los problemas podrían parecer más grandes de lo que son. Con una mentalidad de “los pensamientos negativos alimentan emociones negativas”, es posible mirarnos desde una perspectiva más objetiva. Hablar con personas que hayan pasado por periodos similares podría ayudar a ver estos problemas como algo temporal y una parte de la vida. No dudes en compartir tus sentimientos con tus amigos de tu círculo cercano. Ver y entender que todo el mundo podría a veces sentir lo mismo usualmente alivia estos pensamientos. Si realmente te sientes estancado, triste o estresado, también puedes recurrir a un grupo de apoyo psicosocial. Actividades en grupo, terapia con el arte o pasar más tiempo con tus pasatiempos puede ayudarte a desarrollar un método positivo para apreciar tu individualidad.

Al hacer malabares con tantas actividades y responsabilidades diariamente, buscar tu identidad individual en la universidad a veces puede ser duro, y puedes sentir como si estás siendo estirado en diferentes direcciones. Pero pienso que este “estiramiento” es uno de los objetivos de conocer el mundo y empezar a llevarte bien con el. Damos pasos para convertirnos en individuos a la vez que tratamos de resolver nuestros problemas y entrar en contacto con nuestro ambiente también. A veces esto también puede incluir sentirnos enajenados. Todo esto juega un papel para encontrar el equilibrio. Si no dejas que el miedo y los pensamientos negativos controlen tu mente, encontrar motivación para dar pasos positivos se convierte en algo más fácil. Mientras eres joven y te sientas motivado, ¡no hay nada como experimentar la vida universitaria con todos sus altibajos!

¿Qué hay de ti? ¿Has pasado por momentos difíciles en los que te sentías indigno en vez de apreciarte como individuo diferente y especial en la universidad? ¿Tienes una manera eficaz para lidiar con esto? Si no es así, ¿puedes tratar de ser más consciente sobre lo que has leído en este artículo la próxima vez que te encuentres con este tipo de pensamientos y sentimientos?

Eisenberg, D., Gollust, S., Golberstein, E., & Hefner, J. (2007). Prevalence and correlates of depression, anxiety, and suicidality among university students. American Journal Of Orthopsychiatry, 77(4), 534-542. doi: 10.1037/0002-9432.77.4.534

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