Una práctica diaria de atención plena: de “hacer” a “ser”

Como seres humanos, todos esperamos que nuestras vidas fluyan de manera uniforme y natural para poder disfrutar la vida. También creemos que para que esto suceda necesitamos trabajar duro para merecer esta felicidad. Nuestra mente es como el control remoto de nuestras vidas que con frecuencia cree que la vida es igual a la luz al final del túnel. Y el túnel en sí es el camino que necesitamos atravesar al hacer cosas, completar tareas y alcanzar objetivos en la vida. Pensamos que solamente al pasar por este túnel es que podemos empezar a vivir y disfrutar la luz, pero en nuestros corazones sabemos que la vida se trata sobre ser. Por esta razón es que la mayoría de las veces no estamos satisfechos con las cosas que hacemos y con ansias esperamos el final del túnel donde simplemente podemos “ser” en vez de “hacer.”

Imagina tu vida diaria. ¿Cuáles son las frases básicas que usas sin importar tus planes para el día?

“Necesito hacer / ir…”

“Quiero hacer / ir / comprar / echar un vistazo…”

“No puedo porque tengo que hacer / ser…”

¿Te parecen conocidas estas frases tanto como lo son para mi?

En el mundo de hoy en día, la mayoría de nosotros logramos lo que “necesitamos hacer” para “poder ser ________ en la vida” desde la infancia.

  • Necesito tener una buena educación para tener éxito
  • Necesito trabajar duro para aprobar los exámenes
  • Necesito leer libros para aprender más
  • Necesito tener éxito para ganar dinero
  • Necesito ganar bastante para tener una buena vida
  • Necesito tener una “buena vida” para ser feliz

¿Pero qué hay de…

  • Ser saludable
  • Ser feliz
  • Expresarte tal como eres
  • Tener relaciones y fijar límites saludables
  • Estar conectado al universo
  • Conectarte a tu niño interior
  • Manifestar tus deseos y pasiones? 

¿Te acuerdas de la pregunta que se te hacía frecuentemente cuando eras niño? “¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?

¿Y te acuerdas de lo que los niños responden con frecuencia? “Doctor, ingeniero, profesor…”

¿Por qué preguntarle a un niño de 5 años la profesión que escogería a la edad de 25? ¿Por qué poner la atención en el futuro en vez del momento presente? ¿Por qué hacerles sentir como si no fueran nada ahora mismo pero como sí lo serán cuando tengan una profesión? ¿Por qué imponemos estas expectativas en los niños? ¿Por qué no sentirnos satisfechos cuando hablen de una profesión no tan prestigiosa? ¿Por qué no pueden simplemente responder “ser feliz y divertirme”?

¿Eres un “humano siendo” o un “humano haciendo”?

Enfocarse en el futuro y poner nuestra atención en lo que “hacemos” en vez de quienes “somos” es algo que aprendemos cuando somos niños y algo que se convierte en un hábito al ser adultos. Vivir de una manera enfocada en la acción en vez de una manera enfocada en los sentimientos, con el tiempo, se convierte en una reacción automática. Pero al final del día, mayormente pasamos por alto esa conexión dentro de nosotros y vivimos según lo que pasa día a día sin considerar nuestros sentimientos o si estamos viviendo la vida de la manera en que queremos.

Jon Kabat-Zinn, conocido por ser maestro de la conciencia plena, resume esta tendencia de “hacer” en vez de “ser” como el acto de convertirnos en “humanos haciendo” en vez de “siendo humanos.” Así como lo explica en su libro Mindfulness para principiantes, hoy en día estamos tan acostumbrados a llenar nuestras listas de quehaceres basadas en las expectativas que nos fijamos.

Por otro lado, el “estado de ser” es la experiencia del momento tal como es. Permanecer en una experiencia y en el momento presente implican permanecer con toda tu presencia, la presencia de tu cuerpo, de tu mente y tu corazón.

En un “estado de ser”, puedes observar la posición de tu cuerpo en ese momento y lo que tu lenguaje corporal te dice. En ese preciso momento puedes ver lo que sucede por dentro y por fuera. Estás consciente de los sonidos y los colores alrededor. Ves colores y sientes el calor de tus manos; puedes notar el efecto que las distracciones del exterior tienen en tu interior… Permites que todo suceda sin interferir al simplemente inhalar y exhalar.

Tu mente se encuentra aquí y ahora, sin desenterrar el pasado y sin planear el futuro. Simplemente observas y dejas que las críticas y los pensamientos vengan y se vayan sin seguirlos ni apartarlos.

Sabes cómo te sientes en ese preciso momento al comprender tus emociones dentro de la experiencia y permites que todo esto suceda sin controlar, cambiar, analizar, juzgar o tratar de descubrir el significado. Simplemente observas lo que está sucediendo ahora mismo sin preguntarte sobre la razón. Entiendes lo que sucede con un sentido de aceptación y con el corazón lleno de compasión. ¡Simplemente aceptas todo tal como es! 

¿Qué me pasó cuando cambié de “hacer” a “ser”?

De adulta viví en un “estado que hacer” hasta que tenía 25 cuando me di cuenta que algo faltaba, que estaba estancada en una vida en la que no pertenecía.

Durante este tiempo me recordé a mi misma que todos los momentos decisivos en mi vida fueron el resultado de seguir mis deseos y pasiones. Y esto fue un recordatorio de la presencia de mi ser interior que todavía estaba ahí, pero que era difícil de alcanzar debido a mi horario lleno y cuán orientada estaba hacia la acción. En aquella época, tachar las tareas de mi lista de quehaceres era satisfactorio y desesperadamente esperaba el día cuando mi lista estaría vacía y finalmente podría empezar a vivir. ¡Pero ese día nunca vino!

Mi viaje espiritual comenzó con una práctica de Reiki. Probé muchas cosas nuevas que me ayudaron a convertirme en mi verdadero ser interior. Me convertí en profesora de yoga además de ser estudiante permanente de la práctica. Y cuando encontré la meditación y la práctica de conciencia plena y cuando pude integrarlo en mi vida, todo empezó a cambiar. En el proceso de convertirme en instructora de conciencia plena, me di cuenta que no podía guiar a las personas por un viaje que yo misma no había hecho. Al desarrollar el hábito de vivir más conscientemente y tener una práctica regular de meditación, con el tiempo me di cuenta que se hacía más y más fácil recobrar el momento presente, permanecer aquí y ahora, con toda mi presencia — aun durante las experiencias difíciles.

Permanecer quieta y dejar que todo sucediera, dejar que las cosas vinieran y se fueran, abrió una puerta hacia mi ser interior. Conectarme y comunicarme con mi niña interior y liberarla de las listas de quehaceres me permitió disfrutar de mi tiempo y mis fines de semanas. La vida se puso mucho más fácil pero lo mejor fue que de hecho empecé a sentirme con vida.

Desde mi infancia siempre fui independiente y rebelde con las personas que trataban de moldearme de cualquier forma. Fue tan enriquecedor darme cuenta que una de las barreras más fuertes en mi vida fue ser tan rebelde contra las expectativas de los demás y a la misma vez motivarme fuertemente para alcanzar mis propias expectativas. Eso fue lo que hizo mi vida más difícil. Por otro lado, al crecer era totalmente, pero yo misma me encontraba enfrente de mí diciéndome qué hacer.

Liberar mi ser interior de mi mente y de las reglas que yo misma me había impuesto fue un momento iluminante para mi.

¿Y entonces qué le pasará al estado de hacer?

Por cierto, vivir en el “estado de ser” no significa “no hacer nada y dejar que simplemente todo venga y se vaya.” “Hacer” es tan valioso como “ser.” Cumplir con tus responsabilidades, participar en los proyectos que amas, ganar un ingreso con tu profesión, perseguir tus sueños y pasiones… Todo esto se necesita para poder tener una vida equilibrada. Lo importante es permitir que tu “estado de ser” guíe tu “estado de hacer.” Cuando esto sucede, las cosas que haces satisfacen tu ser interior ¡y en este momento es cuando te das cuenta de quién eres realmente!

¿Cómo puedo usar esta filosofía en mi vida diaria?

En cuanto a la práctica se refiere, aquí hay algunas preguntas claves que te puedes hacer diariamente:

  • ¿Cómo te sientes hoy?
  • ¿Cómo te sientes ahora mismo?
  • ¿Cómo es tu respiración?
  • ¿Cómo se siente tu cuerpo?
  • ¿Cómo te hace sentir la experiencia actual?
  • ¿Qué tipo de emociones circulan dentro de ti?
  • ¿Cuáles son los pensamientos y las críticas que vienen y se van? ¿Son reales o sólo son suposiciones?
  • ¿Qué aromas detectas en el ambiente ahora mismo?
  • ¿Cómo se ve afectado tu estado interior por las distracciones exteriores?
  • ¿Qué es lo que realmente quieres hacer ahora mismo?
  • ¿Cuál es tu verdadera motivación para hacer ______ ahora mismo?
  • ¿Qué es lo que realmente necesitas?
  • ¿Elegiste hacer lo que estás haciendo ahora mismo o simplemente es un hábito?

Una vez que empiezas a mirar tu interior, no con el objetivo de cambiar o controlar algo pero simplemente comprender con compasión, las cosas empiezan a cambiar. Sólo cuando puedes estar consciente es que puedes elegir de manera diferente.

¡Sé bondadoso hacia ti como lo harías con un niño! ¡Compréndete de la misma manera que lo harías con tu mejor amigo sin juzgar! Y deja que todo venga y se vaya… Así como el cielo permite que el sol y las nubes se vayan.

Con amor,

Kübra Nur Güneş 

Bibliografía: 

  • Zinn K.J., (2016)., Mindfulness for Beginners : Reclaiming the Present Moment and Your Life., Sounds True., Canada.

Traducido por: Ruth Obando

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