Cómo Formar Un Hábito Duradero

¿Por qué a veces tenemos dificultad tratando de adaptarnos a un nuevo hábito o a un cambio en nuestras rutinas existentes?

La clave para cosechar los beneficios de la meditación de conciencia plena es la continuidad, como todos sabemos. Tenemos que convertir la meditación en una parte frecuente de nuestra vida diaria y nuestra rutina. En otras palabras, tiene que convertirse en un hábito. Contrariamente a lo que las personas piensan, cambiar nuestra rutina y formar un hábito duradero se siente difícil, especialmente cuando estamos empezando. ¿Por qué será? ¿Por qué a veces tenemos dificultad tratando de adaptarnos a un nuevo hábito o a un cambio en nuestras rutinas existentes?

¿Qué es un hábito?

Un hábito se define como una tendencia regular o una práctica asentada, especialmente algo que es difícil de dejar de hacer. Esto podría ser cualquier tipo de cosas: beber una taza de café en el desayuno, fumar después del almuerzo, comer una merienda a media noche todas las noches…Bueno o malo, estas conductas son partes fijas de nuestras vidas, pero sean lo que sean, están compuestas de tres etapas: la señal, la rutina y la recompensa.

La señal. Si alguna vez has leído un libreto de teatro, probablemente has visto esta palabra. Señales de luz, señales de música…Simplemente hablar podría ser una señal para tomar acción. Por ejemplo, si tenemos el hábito de beber café al despertarnos, entonces encender la máquina podría ser nuestra señal. O, si siempre fumamos después del almuerzo, entonces encender un cerillo nos podría servir como señal. Lo que sea que nuestras señales fueran, si tomamos el tiempo para observar nuestros hábitos desde una distancia, podremos ver que siempre empiezan con la misma señal.

La rutina. Nuestra rutina es el comportamiento en el que participamos automáticamente una vez que hemos recibido nuestra señal. En este aspecto somos un poco como actores: Las luces se encienden y sabemos exactamente dónde ir en la escena, sabemos que gestos hacer con las manos y que líneas decir; y lo hacemos todos sin desviarnos del libreto.

La recompensa. La recompensa es el regocijo que obtenemos de nuestro hábito. El olor y el sabor de esa taza de café, la sensación de esa primera bocanada de cigarrillo…

¿Cómo puedo cambiar o adoptar un hábito?

Cambiar nuestros hábitos o adoptar uno nuevo así como la meditación requiere esfuerzo consciente. Esto es porque una vez que nos hemos acostumbrado a una rutina, la mente forma un enlace entre esa rutina y su señal. Entre más participemos en un hábito después de una señal, más fuerte se pone el enlace y más difícil se hace cambiar el hábito.

Cambia tu rutina. Si queremos cambiar un hábito o adoptar uno nuevo, necesitamos hacer un esfuerzo consciente para cambiar nuestra rutina. Digamos que queremos dejar de beber café temprano en la mañana. Para hacer esto, primero debemos cambiar nuestra rutina matutina. Si nuestra rutina es encender la máquina de café inmediatamente al levantarnos, entonces lo que nos ayudará es reemplazarla con cualquier otra actividad como hervir agua para hacernos una taza de té. Al no participar en la señal que activa nuestra rutina, podremos desconectarnos de ese hábito; y al llenar con algo diferente el espacio de tiempo que normalmente dedicamos a este hábito, así como de beber té en vez de café, podremos debilitar nuestro hábito y eventualmente cambiarlo.

Ten paciencia. Existe una idea errónea común de que se necesitan 21 días para formar un hábito. Esto no es necesariamente verdad. En algunos casos, puede tomar 21 días para cambiar o adoptar un nuevo hábito tal como beber un vaso con agua antes de desayunar. Sin embargo, en otros casos puede tomar más tiempo. Según un estudio reciente hecho en la Universidad de Londres (University College of London), de hecho, puede tomar hasta 66 días. ¿Por qué? Porque algunos hábitos son más difíciles de adoptar o de cambiar que otros. También es porque algunas personas son genéticamente más resistentes a la adopción de hábitos. Dados estos hechos, es importante darnos el tiempo que necesitamos para crear cambios positivos en nuestras vidas sin reprendernos en el proceso. Simplemente porque que estemos teniendo dificultades no significa que estemos fallando en lo que estamos tratando de hacer. Si ese fuese el caso, ninguno de nosotros podría haber aprendido a caminar cuando éramos niños, no después de todas las veces que tratamos de levantarnos para volver a caernos.

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