¿Puedes tener una adicción a la meditación?

La meditación es una de las maneras más funcionales para tener una buena salud física y mental; es una práctica que todos pueden hacer y sus beneficios han sido científicamente comprobados en muchos estudios. Tampoco no tiene reglas estrictas, pero hay una línea fina en cuanto a la frecuencia en que se practica ya que demasiada dependencia a la meditación hasta puede ser dañino para nosotros.

La adicción toma formas diferentes. Podemos ser adictos a una sustancia o a un comportamiento en particular, a un tipo de comida o hasta a un cierto sentimiento. Pero tener una adicción a la meditación suena un poco diferente. ¿Es posible ser adicto a algo que nos parece saludable? De ser así, ¿es malo? Con lupa en mano le echaremos un vistazo a este tema. 

Un vistazo rápido a la adicción

La adicción es el resultado de una reacción física que está estrechamente vinculada a la dopamina, la serotonina y las endorfinas. Estas hormonas son la razón por la cual nos podemos sentir privados de una sustancia o un comportamiento en particular y la razón por la cual tratamos de buscar más de ello. Los científicos dicen que nuestros genes juegan un papel en la adicción, pero tener genes propensos a la adicción no es una explicación completa en sí. Factores ambientales y dificultades en nuestras condiciones de vida también están entre las variables importantes para llegar a la raíz de la adicción. Aquí podemos echar un vistazo a lo que Robin Sharma dijo en su libro El monje que vendió su Ferrari: “Hay una línea fina entre nuestra libertad individual y ser esclavos de nuestros instintos.”

La meditación para tratar la adicción 

Nuestro nivel de percepción determina nuestra actitud y nuestra manera de actuar impulsivamente o no. Podemos ver las cosas que nos incentivan a actuar de cierta manera cuando permanecemos conscientes y presentes en el momento. Con una práctica regular de meditación nuestro nivel de percepción en la vida diaria aumenta y podemos decidir escuchar cada voz en nuestro interior o no hacerlo del todo. Por ejemplo, aun si abrimos la refrigeradora por reflejo, podemos estar conscientes de la próxima acción que queremos ejecutar — tomar el chocolate. El chocolate podría parecer inofensivo, pero necesitamos la misma actitud en cuanto al abuso de drogas o a una adicción al juego: necesitamos ser capaces de ver nuestra verdadera necesidad sin ser esclavos de nuestros instintos y activar nuestros mecanismos conscientes para tomar decisiones. Aunque usar la meditación únicamente no es suficiente, si es una manera importante de apoyo para controlar nuestra voluntad.

El Dr. Andrew Newberg condujo un estudio con tibetanos budistas para su investigación sobre la neurología de creencias. En este estudio Newberg examinó la actividad cerebral de monjes budistas mientras meditaban y encontró resultados sorprendentes en el lóbulo anterior del cerebro. Los hallazgos sugieren que durante la meditación profunda, el lóbulo frontal del cerebro siente alegría y satisfacción tal como si sus deseos estuvieran siendo satisfechos. Una actividad intensa similar en la misma parte del cerebro se ve también en la adicción a las sustancias. Cuando alguien que sufre de una adicción recibe lo que anteriormente se le fue negado, el lóbulo frontal del cerebro se siente satisfecho. No obstante, con el tiempo, la conexión entre el lóbulo frontal y el área de recompensa y castigo en medio del cerebro se ve afectada y eventualmente los receptores hormonales se desgastan y la adicción se convierte en algo inevitable.*

Ese efecto de la meditación lleva a los científicos a hacerse esta pregunta: “Si uno aprende a operar esa parte del cerebro por sí solo, ¿podría uno todavía tener la necesidad de ingerir sustancias?” La respuesta podría tener un impacto en los tipos de tratamientos en los próximos años. Independientemente del resultado, sabemos que hoy en día la meditación juega un papel en muchos de los programas para tratar las adicciones.

¿Cuánto tiempo de tu vida toma la meditación?

Los beneficios de una práctica frecuente de meditación de 20 minutos cada día han sido comprobados por muchos estudios científicos. Nuevas conexiones neuronales se construyen en el cerebro y nuestros niveles de percepción van más allá de los 20 minutos de práctica, teniendo así un impacto en otros aspectos de nuestras vidas. A través de la meditación podemos examinar las partes de nosotros que no conocíamos antes. Nos vemos más claramente y esto conlleva a una transformación. Con todos estos efectos positivos, muchos se sienten atraídos hacia la meditación.

Cuando le echas un vistazo a tu rutina diaria, ¿con qué frecuencia meditas? ¿20 minutos? ¿Una hora? ¿Tal vez un par de veces por día?… Por supuesto que no hay un límite claro, pero tal vez haya la posibilidad de una “sobredosis” si utilizamos la meditación como una forma de escape.

La meditación y los momentos de conciencia que crea en nuestras vidas diarias son importantes. Sin embargo, estar obsesionado con la meditación y continuamente implementar prácticas de meditación podría no ser tan saludable para nosotros. También, si usamos la meditación como una manera de huir de la corriente de la vida, podría ser el momento para averiguar de qué estamos huyendo.

Señales de adicción a la meditación

Ser apasionados y ser adictos a cosas que nos hacen sentir bien son dos actitudes similares. La adicción no es un estado saludable aun si a lo que somos adictos es saludable. ¿Pero cómo es posible que este sea el caso con la meditación?

  1. Adicción a las prácticas de meditación. Algo bueno de la meditación es que nos motiva a ser apasionados, pero ir más allá de esto puede resultar en una adicción. En vez de hacerle frente al problema cuando tenemos dificultades, es posible gravitar hacia la meditación como una manera de relajarnos y distraernos. Fumar, beber alcohol o comer inconscientemente cuando tenemos problemas son maneras de escape; son comportamientos usados para huir. Si usamos la meditación para el mismo propósito, o sea, como una herramienta para relajarnos, las cosas no saldrán bien. Aunque pensemos que hemos escogido la meditación como un método “útil” para aliviar el estrés, la meditación en este estado no nos trae muchos beneficios. Por ejemplo, cuando recibes malas noticias, en vez de permanecer con el sentimiento de las noticias y digerir plenamente lo que estás sintiendo, sentarse a meditar y enfocarse en la respiración podría ser un escape del evento.

Si las emociones son demasiado intensas, es aconsejable enfocarse en algo afuera de la situación durante la meditación, pero los problemas podrían surgir si solamente escoges meditar en vez de tomar otras acciones. Si meditas continuamente independientemente de la intensidad de la emoción y si eres incapaz de mostrar flexibilidad para poner la atención de vuelta en la situación, podrías enfrentar problemas. Podría ser más saludable permanecer con las emociones así como la meditación nos enseña en vez de solamente meditar cuando recibes malas noticias. Es posible que empieces a ver el lado dañino y no el lado beneficioso de la meditación si recurres a tu respiración y le das la espalda al resto del mundo cada vez que tienes problemas. Huir de la verdad tal vez no siempre sea la mejor forma de proceder aun si estás meditando. 

2. Adicción a los momentos de conciencia. Nuestro cerebro tiene dos estados: el cerebro rápido y el cerebro lento. Nuestro cerebro rápido es el que hace nuestro trabajo diario automáticamente y nos permite actuar reflexivamente en casos de peligro. El cerebro lento es la actitud que aprendemos a través de la meditación y con el cual actuamos con conciencia. El ejemplo siguiente puede ayudarnos a clarificar la diferencia: un portero aprende a atrapar la pelota que se acerca primeramente al trabajar con la conciencia. Repite esta acción cientos de veces al hacer los movimientos correctos cuando la pelota se acerca. Está consciente de sus movimientos y hasta puede hacer los cálculos adecuados. Al repetir esta acción, aprende los movimientos que hará según de dónde venga la pelota, la velocidad promedio y la técnica de quien patea. Durante el juego, impide que se le lance la pelota, no con conciencia sino con los reflejos que ha desarrollado subconscientemente. 

Es posible tener una adicción a los momentos de meditación si son demasiado buenos o divertido. La meditación enfatiza la importancia de moverse al observar el cuerpo en el estado despierto. No obstante, esto no significa que deberíamos permanecer en ese estado todo el tiempo con una actitud obsesiva. En este punto debemos enfocarnos de nuevo en los parámetros de una adicción. La dosis de adicción gradualmente aumenta con el tiempo y la misma regla se aplica a una persona que está obsesionada con el hecho de actuar con conciencia. Esto es crucial para escuchar lo que se nos dice durante un debate, pero cuando alguien que se ha torcido el tobillo urgentemente nos pide hielo, si entramos en un estado de conciencia y pensamos, “estoy caminando ahora y ahora estoy tomando la bandeja de hielo,” es probable que el tobillo ya se haya inflamado. Claro que es posible dirigirse conscientemente hacia la refrigeradora si el proceso no nos demora. Cuando alguien observa obsesivamente sus movimientos paso a paso, esta persona necesita notar si esto la demora o no. Aquí es cuando el nivel de conciencia trabajará a su favor exactamente como se espera. 

¿Quién es propenso a desarrollar una adicción a la meditación y por qué?

Tal vez pensemos que una adicción a la meditación no parezca ser posible, pero algunas personas podrían inclinarse hacia la adicción, especialmente cuando padecen de trastornos de personalidad y trastornos obsesivos compulsivos, convirtiendo así la meditación en una adicción. El deseo de hacer las cosas perfecta y repetitivamente también puede convertir la meditación en una obsesión. El hecho que la serotonina disminuye en aquellos con trastornos de personalidad y trastornos obsesivos compulsivos y que la meditación es una práctica que aumenta la serotonina puede ser una de las razones por las cuales una adicción se desarrolla.

En algunos blogs podemos ver personas que dicen que meditan constantemente y que hasta lo hacen cuando la conversación durante la cena es insignificante. Incluso el día que empecé a escribir este artículo, una amiga que no sabía que me estaba enfocando en este tema me dijo que medita cada vez que se siente aburrida. Algunas personas se preguntan si esto es una adicción o no. Recurrir a la meditación cuando enfrentamos un problema puede ser una manera de escapar o retrasar el proceso de encontrar una solución, y hasta puede romper el corazón de las personas a nuestro alrededor; ignorarlos y recurrir a la meditación obsesivamente de cualquier manera puede ser índice de un problema. Claro que sólo un profesional entrenado puede darte una respuesta clara en el tema de la adicción, pero no deberíamos olvidar que hasta una práctica saludable como la meditación puede a veces convertirse en algo dañino. En el artículo de hoy queríamos sacar esta posibilidad a la luz.

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