¿Cuáles son los pensamientos que impiden meditar?

Es fácil elevar la consciencia durante el día y concentrarse en la respiración. Pero es un proceso que necesitamos aprender.

De hecho, es bastante fácil de mantener una práctica de meditación porque es tan fácil como elevar la consciencia durante el día y concentrarse en la respiración y en el cuerpo. Aunque la mente sea hábil para regresar a sus hábitos viejos, siempre podemos apartar unos cuantos minutos de nuestro tiempo para nosotros mismos, en la casa, en el trabajo o en el camino.

Primero que todo, es importante notar los pensamientos que nos impiden meditar. La mayoría de las veces no continuamos practicando a causa de razones psicológicas. Entonces, ¿cuáles son los verdaderos pensamientos que nos impiden entrenar los músculos del cerebro?

He estado muy ocupada recientemente, no encuentro tiempo para hacerlo.

Los días pasan rápidamente con el trabajo, los mandados de la casa y la vida social. Si miras cuidadosamente las actividades a las que apartas tiempo, notarás que 5-10 minutos es un periodo de tiempo bastante corto. Crear un marco de tiempo para entrenar la mente y crear para ti un espacio libre de estrés y ansiedad es invaluable. Por eso tenemos que enfocarnos en crear ese tiempo, no encontrarlo, así que aparta ese tiempo para ti. Como un primer paso puedes hacer meditaciones cortas en la mañana después de despertarte y también puedes crear pausas de dos a tres minutos durante el día solamente para enfocarte en tu respiración. Tal vez estés en la casa, en el trabajo o en camino hacia algo pero siempre puedes suavemente cerrar los ojos y alejar tu mente de todas las distracciones del mundo externo y estar sola con tu mundo interior. Simplemente conviértete en un testigo de tus pensamientos.

Siempre se me olvida de practicar, todavía no lo puedo hacer regularmente.

En qué parte del día quieras meditar depende totalmente de ti. Generalmente apartar 10 minutos de tu mañana para meditar te ayudará a empezar el día de una forma más fresca y calmada. Para asegurar una práctica regular puedes fijar una alarma de meditación.

No lo puedo hacer, no entiendo como se supone que tengo que meditar.

Si, a veces nos quedamos estancados con la pregunta de cómo se debe meditar, pero de hecho, sólo es un tiempo que apartamos para nosotros mismos para descubrir nuestro ser y para descansar la mente. Por eso no te quedes estancada en el cómo “se supone” que las cosas deben pasar durante la meditación. Es tu propia experiencia y lo único que tienes que hacer es sentarte y cerrar los ojos por un momento mientras te enfocas en tus pensamientos, tus sentimientos y tus sensaciones. Al inicio tendrás que cultivar el hábito de sentarte, por eso aparta tiempo para ti sin quedarte estancada en los pensamientos y las críticas.

La meditación no es para mí, no puedo dejar de moverme.

Los músculos del cerebro son como los músculos del cuerpo, y puedes mirar la meditación como el gimnasio para el cerebro. Así como no levantarías pesas pesadas tu primera vez en el gimnasio, al hacer tu primera meditación los músculos de tu cerebro no estarán listos pero harás progreso día por día y observarás el cambio en ti. Como la mente no está acostumbrada a meditar, en tus experiencias iniciales tal vez dirá “no es para mí, no puedo hacerlo” o tal vez tratará de posponerlo al decir “lo haré después, supongo que es algo necesario”. No te dejes atrapar por estos pensamientos y simplemente enfócate en tu experiencia. Cuando no puedas meditar, enfócate en la respiración por un par de minutos.

No he observado ningún impacto.

De acuerdo a estudios científicos, la meditación baja los niveles de insomnio, estrés, ansiedad y dolor crónico; también aumenta los niveles de concentración, felicidad y paz interior. Pero para esto primero tienes que practicar. Cuando te sientas a meditar con una buena intención, podrás ver los impactos inmediatamente. De acuerdo a los científicos, al final de una práctica de ocho semanas la materia gris en el cerebro cambia considerablemente y la parte del cerebro que está ligada al estrés, la ansiedad y las reacciones empieza a encogerse. ¡Así que la meditación realmente cambia el cerebro!

Ya me siento bien, no necesito meditar.

La meditación no es un analgésico. Es un espacio que eleva nuestra consciencia, calma la mente y nos da una visión más clara de la vida. Entre más seguido meditemos, más podremos manejar nuestros pensamientos y alejarnos de las situaciones y las cosas desagradables.

Los momentos en los que nos sentimos bien de hecho pueden ser los momentos cuando reprimimos algún sentimiento. Reprimimos el estrés o las preocupaciones con una felicidad temporal pero la solución es aprender cómo lidiar con estos sentimientos, no reprimirlos. A través de la meditación desarrollamos e integramos esta habilidad.

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Si tu razón para no meditar no se encuentra en la lista que mencionamos, entonces ¿cuál es? Escríbenos un comentario.

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