Cuando el mundo nos enferma

Todos tenemos en nuestras vidas un cierto nivel de ansiedad, tristeza y soledad aun cuando todo parece estar yendo relativamente bien. Podría parecer que estas emociones son individuales y tienen razones muy particulares aunque también pueden ser causadas por el ambiente y el contexto social en el que vivimos. Aunque es importante cuidarnos, hacer ejercicio, meditar y comer bien, también es crucial estar consciente del impacto que la sociedad tiene en nosotros. Además de nuestras historias individuales, debemos reflexionar sobre las causas y las condiciones sociales que podrían contribuir a nuestros sentimientos de depresión, ansiedad e insuficiencia.

El sentimiento de soledad es común para todos nosotros. Todos hemos tenido este sentimiento en algún punto de nuestras vidas y en el mundo de hoy muchos de nosotros recurrimos a las redes sociales para tratar de llenar este vacío. Mirar nuestras pantallas se está convirtiendo en algo mucho más natural que salir y encontrarnos con nuestros amigos en persona para hablar, reír y hacer tonterías juntos.

El mundo hoy en día

Estamos viviendo en un mundo muy diferente de aquel de hace 10 ó 15 años. Como nunca antes, la información abunda y está ampliamente disponible. Debido a nuestros teléfonos y tabletas, nuestras computadoras y nuestros asistentes virtuales en el hogar, desconectarse puede ser un desafío. Seguimos la política y sabemos sobre los desastres, las epidemias y las crisis económicas que ocurren en el otro lado del mundo. Somos bombardeados con teorías conspiratorias y comentarios de personas que no tienen conocimiento basado en investigaciones y que tienen como objetivo desafiar la evidencia científica de hace siglos. Además de esto, las herramientas que usamos para mantenernos informados tienen algoritmos diseñados específicamente para mantenernos pegados a la pantalla y alimentarnos contenido que refuerza nuestras opiniones ya establecidas. Casi todo lo que vemos en estos dispositivos y en las noticias está diseñado para causar indignación y enojo porque esos sentimientos humanos generan más vistas y mayor nivel de audiencia que la felicidad y la tranquilidad.

El New York Times recientemente publicó un artículo que explica cómo el uso de YouTube en combinación con WhatsApp tuvo un impacto significativo en las elecciones brasileñas propagando todo tipo de información y noticias erróneas. También explicaron cómo fue casi imposible para los doctores de tratar y prevenir la propagación del virus Zika a causa de una amplia distribución de reportes falsos e información errónea sobre las vacunas. Debido a mensajes pasados por WhatsApp y videos de YouTube las personas creían que el virus venía de las vacunas que supuestamente tenían que protegerlos al igual que la medicina que se usaba para matar el virus.

Un documental titulado “The Great Hack” también explicó como Cambridge Analytica usó la información de Facebook de las personas para influir en las elecciones de los Estados Unidos y la Unión Europea. Los estudios y la evidencia de cómo las redes sociales influyen en la manera en que las personas piensan está creciendo pero ya es obvio que la información errónea a la que estamos constantemente expuestos tiene un impacto negativo en las personas. Existen estudios que demuestran que las redes sociales han empezado a tener una influencia negativa en la manera en que las personas piensan y continuará siendo así siempre y cuando sigamos siendo expuestos a más información errónea. Esto es especialmente relevante para aquellas personas que tienen menos años de educación formal y que por lo tanto no han sido entrenados a reflexionar sobre ciertos temas o buscar diferentes fuentes de información.

Aunque independientemente del historial de educación, al final todos somos susceptibles a noticias e influencia falsa.

Alimentando la ansiedad con indignación

No es entonces una sorpresa que las personas se estén sintiendo más y más ansiosas y deprimidas. ¿Cómo podemos sentirnos tranquilos y relajados cuando vemos que se está tratando de reescribir la historia, que se está desafiando la ciencia y que las personas están creyendo en noticias falsas? Muchos de nosotros hemos experimentado el desafío de tratar de tener una conversación razonable con alguien cuyas opiniones son contrarias a las nuestras. Actualmente, a menudo, en vez de tener un intercambio civilizado de ideas, ambos lados se van de la conversación frustrados, enojados o desesperados.

¿Cómo pueden las personas luchar contra este tipo de cosas cuando incluso los gobiernos propagan una gran cantidad de malas noticias también? Por todo el mundo vemos refugiados que no están siendo rescatados, presidentes que desafían la veracidad del calentamiento global y guerras comerciales por ejemplo. Ante la magnitud de eventos los cuales son amplificados por las redes sociales y los medios tradicionales de comunicación, es fácil sentirse agobiado, desesperado e impotente.

No podemos olvidarnos que se nos hace difícil dejar ir y permitirnos desconectarnos. Muchos de nosotros hemos inconscientemente desarrollado una necesidad dañina de mantenernos indignados y buscar más y má; es un ciclo vicioso que nosotros mismos perpetuamos. El mundo que miramos en nuestras pantallas es realmente abrumador a veces así que no es sorprendente que nuestra ansiedad colectiva aumente minuto a minuto.

Lo que podemos hacer

No estoy segura que un artículo como este pueda dar la receta exacta para resolver el problema. Es mucho más grande que cada uno de nosotros, pero más importante que tener un plan detallado es tomar conciencia. De esta manera podemos unir nuestras fuerzas y tratar de buscar algo para mitigar la locura colectiva.

Al inicio de este artículo hablé de los sentimientos de soledad y creo que esto es muy importante para comprender el asunto ya que podría ser una pista importante para encontrar una solución. El internet no se irá a ninguna parte, pero nosotros, como individuos, podemos tratar de vivir más como un colectivo.

Ya que no estamos solos en nuestros sentimiento de soledad, lo que podemos hacer es unir fuerzas para remediarlo ya que un sentimiento de unidad colectiva podría desempeñar un papel importante para encontrar una solución. Podemos buscar a nuestra familia, amigos o amigas y otros grupos para hablar sobre los temas que nos interesan en vez de buscar respuestas en línea. Ser parte de algo mucho más grande que nosotros podría ayudar, no solamente con la soledad sino que también nos podría ayudar a resolver algunos de los problemas que no podríamos resolver solos, aun si es algo pequeño como reparar las luces de nuestra calle o participar en actividades escolares o universitarias.

Así que esta vez en lugar de dar consejos sobre lo que podemos hacer, te invitamos a empezar una conversación con nosotros. ¿Alguna vez has pensado sobre esto? ¿También tienes estos sentimientos de soledad e impotencia hacia el mundo? ¿Tienes alguna sugerencia para poder empezar a cambiar esta situación? Nos gustaría saber lo que tienes que decir.

Traductora: Ruth Obando

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