No dejes que tu ego se entrometa en tu propósito de vida

En este artículo examinaremos cómo el ego nos aparta de nuestro propósito de vida y ofreceremos algunos consejos sobre cómo cultivar más significado en nuestras vidas.

Traductor: Ruth Obando

Se dice que nuestra vida desfila ante nosotros al momento de morir. Así que sería bastante desconcertante darse cuenta en ese momento que haber logrado nuestros objetivos de vida pudo haber sido posible. Podrías darte cuenta que el “tú” que conoces no es el verdadero tú, que el tú real finalmente se ha desprendido de todas sus capas y se ha revelado. Tu ego, la energía que cargas contigo por todos lados por todo el transcurso de toda tu vida no te seguirá a la tumba. Aunque, ¿eso significa que has cometido un error y que te han engañado o es una simple verdad que no tienes la costumbre de considerar?

Todos tenemos propósitos de vida individuales que son específicos a nuestro ser único. A veces dudamos de que esto exista. Nos preguntamos si la vida realmente tiene propósito o si debería tenerlo. ¿Por qué estamos vivos si de todas maneras moriremos? ¿Averiguamos nuestro propósito de vida más tarde en la vida o está predeterminado a la hora de nuestro nacimiento? Parece que en cuanto a este tema se refiere, podemos obtener más preguntas que respuestas. ¿Podría ser que nuestro propósito de vida es descubrir nuestro propósito de vida? ¿Y cuál es el papel que nuestro ego desempeña en todo esto?

¿Cuáles son las respuestas que has encontrado?

Probablemente te has hecho esta pregunta: ¿Por que estoy vivo o viva? Esta pregunta se nos aparece cuando llegamos a un callejón sin salida, cuando algunas cosas no salen como fueron planeadas… La respuesta a esta pregunta es sumamente personal. Algunos de nosotros tal vez sintamos como si no tuviéramos propósito. Otros tal vez encuentren respuestas satisfactorias por el momento y se dediquen a su trabajo. Esto mantiene a la persona viva y le da fuerza, pero una vez que haya alcanzado su objetivo, terminará en otro callejón sin salida: ha logrado todo lo que se propuso. Se contenta con ello o se prepara para buscar más. El camino que elegimos es generalmente moldeado por nuestro ego: las cosas que queremos lograr, las organizaciones a las cuales queremos pertenecer, los objetos que queremos poseer o hasta las personas con quienes queremos estar…


Decir que el objetivo de la vida es ser feliz es vivir de acuerdo a nuestro ego.

“El propósito de tu vida es ser feliz”

La idea de que la felicidad es un objetivo a ser alcanzado en todas las partes de nuestras vidas es una idea peligrosa, simplemente porque no es realista. Tenemos que ponernos de acuerdo con el hecho de que encontrar la felicidad no puede ser nuestro único propósito de vida. Uno no puede encontrar la felicidad al simplemente mirar a su alrededor y la felicidad no es una emoción que le da propósito a uno. Decir que el objetivo de la vida es ser feliz es vivir de acuerdo a nuestro ego.

Tal vez te estés preguntando: “¿Cómo es posible que querer ser feliz sea algo malo?” Considera lo que “querer ser” feliz significa para nuestro ego. Puede significar tener una buena carrera y ganancias financieras, un carro, ropa linda, un apartamento, éxito, una relación placentera… El ego se encuentra en el fondo de todos estos elogios, y aún así, ninguna de estas cosas es permanente; están compuestas de cosas que nos dan un sentido temporal de placer. Una vez que las tenemos nos acostumbramos pero después de un tiempo dejan de ser suficiente y anhelamos más. “Solamente puedes satisfacer tu ego temporalmente. Así que siempre buscarás más, comprarás más y consumirás más.” [1]

La felicidad no debería ser el objetivo final de nuestro propósito de vida, pero puede ser una herramienta para prolongar nuestra vida. Entonces, ¿cómo cultivamos la felicidad? Al practicar aceptación, compasión, gratitud y compartir los buenos y los malos momentos con nuestros seres queridos. El ego carece de los sentimientos y las emociones que acabamos de mencionar; no son fugaces y no necesitamos perseguirlas. Eso significa que no practicamos la gratitud para ser felices, la felicidad viene automáticamente junto a la práctica de la gratitud, casi como un regalo.

“Si pudiera librarme de mi ego”

“Sería muy feliz.” Ese es tu ego el que está hablando de nuevo. Es mi ego presentándome un objetivo a pesar de saber que es imposible de lograrlo. Es una fosa de la cual nunca podré salir.

Hagamos un trato. No es posible eliminar nuestro ego; siempre será parte de nosotros. Sin embargo, cuando observes tu ego, empezarás a desprenderte de las capas protectoras que tienes puesta y que le pertenecen al ego. Muchos de nosotros creemos que las voces en nuestra cabeza son parte de nosotros, cuando de hecho son matices de nuestro ego.

¿Puedes vivir sin un propósito de vida?

Por siglos muchos filósofos, científicos y teólogos han tratado de responder esta pregunta, pero aún así ninguna conclusión decisiva e integral ha sido alcanzada. Algunos dijeron que uno no puede tener un propósito de vida; otros dijeron que “el propósito de nuestras vidas debería ser descubrir el propósito de nuestras vidas.” Pero hay otros que dijeron que era la adoración divina. Hasta existen aquellos que dijeron que era “simplemente vivir.”

Lo único en lo que todos podríamos estar de acuerdo es en el hecho de que nuestro propósito biológico es permanecer vivos y asegurar la continuación de nuestra raza. Algo que parece ser verdad es que nuestros objetivos personales pueden moldear nuestro propósito de vida impuesto por nosotros mismos. Ya sea que nos demos cuenta o no, todas nuestras elecciones, incluyendo escoger la universidad correcta para nosotros, escoger una pareja, hacer dinero, querer tener hijos y la forma en que decidimos criarlos, sirven para el beneficio de todos esos objetivos personales. Pasamos nuestras vidas tejiendo un tapiz de deseos, preferencias y objetivos únicos y es posible que aún así decidamos que no nos está gustando el resultado, lo descosamos y volvamos a tejerlo de acuerdo al capricho de nuestro ego. Al hacer esto, perdemos la oportunidad de explorar este tapiz que hemos pasado tejiendo todas nuestras vidas y realmente disfrutarlo. Cuando lo notamos, generalmente es cuando es demasiado tarde para hacer algo porque ya no tenemos tiempo.

Cómo encontrar tu propósito de vida

Quiénes somos como individuos no siempre es inmediatamente evidente para nosotros. Lo descubrimos con el tiempo cuando crecemos y aprendemos más sobre cómo nos comportamos, actuamos, sentimos y reaccionamos en ciertas situaciones. En cuanto a cómo nuestros egos evolucionan a nuestro lado, nunca podemos estar sin nuestro ego pero podemos simplemente tomar nota de su presencia. Es posible que nuestro propósito de vida sea crear un mundo donde no nos definamos con etiquetas externas o las relaciones posesivas que tenemos con los demás.

Tenemos que reconocer que nunca podemos destruir nuestro ego. Lo que sí podemos hacer es tomar conciencia de la influencia que tiene sobre nuestras decisiones, no reaccionar de acuerdo a sus caprichos, y apoyarse en la incomodidad que surge al vivir en sintonía con lo que quieres, no lo que tu ego requiere. Entre más conciencia tengamos sobre la influencia de nuestro ego en nosotros, más fácilmente podremos tomar decisiones y vivir de una forma que nos traiga paz mental y claridad.

Si regresas a la hora de tu muerte y reconoces que la muerte es sólo el desprendimiento de todo lo que no eres, verás que “el secreto de la vida es morir sin morir y ver que la muerte de hecho no significa lo que pensamos.” Así lo dice Eckhart Tolle. Quizá esto podría ser agregado a tus pensamientos sobre el propósito de tu vida y crear más conciencia alrededor de cómo tu ego y el propósito de tu vida pueden a veces estar entrelazados, ya sea de una forma positiva o tóxica.

Como de costumbre, para temas como estos que pueden ser interpretados y abordados de maneras diferentes, le damos la sincera bienvenida a tus pensamientos, reacciones y comentarios.

El blog de Meditopia es un espacio de contemplación, discusión, debate e intercambio de sabiduría y experiencias de vida. ¡Compártenos tus pensamientos sobre este artículo en la sección de comentarios abajo!

[1] Var Olmanın Gücü, Eckhart Tolle

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