¿Qué es lo que el enojo puede enseñarnos?

En este artículo le daremos vuelta al espejo y cambiaremos nuestra perspectiva: ¿qué es lo que el enojo puede enseñarnos? Aunque tengamos el hábito de aprender lecciones de las emociones que calificamos como “negativas,” muy raramente hacemos lo mismo con el enojo. Más bien, tratamos de controlar el enojo y resistir su influencia. No obstante, ¿alguna vez te has preguntado por qué seguimos cargando enojo dentro de nosotros a través de nuestro proceso evolutivo si no tiene ningún propósito?

El enojo fuera un maestro, ¿te apuntarías a la clase?

A través de nuestra evolución, el enojo ha sido una de las emociones más antiguas en el mosaico de quienes somos como humanos. Siempre hemos estado conscientes de su presencia, pero con frecuencia lo hemos considerado como algo malo. Tanto así que Sappho hizo esta observación sobre la sociedad alrededor de 650 A.C: “Cuando el corazón está lleno de enojo, uno debería callar la lengua parlanchina.” En el 2019 esta expresión todavía funciona como un espejo para la sociedad en la que vivimos. Por eso es que le daremos vuelta al espejo y averiguaremos porque la evolución perpetúa el enojo.

El enojo nos estimula, nos energiza y nos protege del peligro, por eso es que todavía es parte de nuestro sistema. En este sentido, el enojo puede ser una emoción bastante funcional. El enojo activa en el cuerpo una señal de advertencia que nos prepara para manejar un desafío, peligro o problema existente. Y en algunos casos, esa ola de enojo puede ayudarnos en situaciones que amenazan nuestra vida. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, nuestro enojo se encuentra en el lugar equivocado y está fuera de proporción con respecto a la situación ante nosotros. Al tomar más conciencia de cómo nuestro enojo provoca una serie de reacciones físicas y emocionales dentro de nosotros, podemos entender mejor cuáles son las fuentes subyacentes de la frustración que tenemos.

Imagínate que hubieras vivido hace 10,000 años. Si un cazador te hubiera herido mientras estabas cazando, comprensiblemente te habrías enojado. La voluntad para vivir, encontrar comida y no morir de hambre habrían alimentado tu enojo y una historia diferente habría sido escrita en ese bosque — el enojo habría cambiado la forma en que actuaste hacia el otro cazador. ¿Pero esa misma lógica se aplica cuando alguien inadvertidamente invade tu carril cuando conduces? ¿Cuán real es la amenaza a tu vida en esa situación? ¿Es posible que lo que verdaderamente te enoja en esa situación es no ser tomado en serio en la vía?

Enséñame enojo porque estoy escuchando

El enojo puede advertirnos sobre problemas que estemos teniendo. Indica que tenemos un problema que necesitamos resolver. Digamos que estás esperando un documento de tu colega para que puedas completar tu reporte para el final del año. Sin embargo, tu colega repetidamente te da el documento con retraso. Lentamente te enojas con él. Tal vez empieces a crear situaciones en tu cabeza que finalmente te hacen perder la cordura. ¿Pero que podría conllevar a una solución productiva en esta situación? ¿Exteriorizar una de estas situaciones en la vida real o tratar de ver la verdadera razón detrás de tu enojo? ¿Podría ser que lo que realmente te enoja es el retraso del documento que a su vez resultará en tu retraso para dar el reporte lo que significa que serás regañado por tu jefe, perder su respeto y tal vez hasta poner en peligro la relación? Si ese es el caso, ¿hacia dónde diriges tu enojo? ¿Hacia tu colega o la ansiedad que sientes y que te provoca inventar dichas situaciones? 

El enojo refleja nuestras necesidades no satisfechas.

El enojo también puede mostrarnos nuestras propias necesidades. Digamos que has llegado a casa después de un largo día en el trabajo y tienes ganas de relajarte con tu novia y mirar una película. Pero de repente la puerta suena. Es tu mamá, de pie en la puerta con una olla de sopa que ha hecho especialmente para ti. Por supuesto que ahora que está ahí, se queda un poco más de tiempo para disfrutar una taza de té contigo. En esta situación hay dos rivales para el enojo: la mamá que simplemente quería apoyar a su hijo pero que no es apreciada, y la pareja que estaba a punto de ordenar pizza. La mamá tiene la necesidad de ser vista y apreciada; quiere conectarse con su hijo. El hijo, sin embargo, tiene la necesidad de relajarse física y mentalmente sin tener ninguna responsabilidad social después de un día largo. Si la mamá y el hijo sucumben a su enojo en ese momento en vez de controlarlo, inevitablemente se dirán cosas de las cuales se arrepentirán después. Pero si en vez examinan sobre lo que están enojados, pueden formar un diálogo saludable e impedir que se repita la misma situación.

El enojo puede motivarnos y darnos valentía. Puede forzarnos a dar los pasos que queremos dar. Es perfectamente natural de enojarse cuando no se nos ha dado un ascenso que pensamos que merecemos. Pero no podemos culpar ni al otro candidato para el ascenso ni a nuestro jefe, quien sentimos que nos ignora. Perder los estribos con el colega o el jefe cuando ni siquiera sabemos si hay un culpable o no, no nos ayudará. Más bien, en esta situación es posible dirigir nuestro enojo hacia adentro y examinarnos. En este caso, el enojo podría forzarnos a deshacernos de nuestra indecisión para reunirnos con nuestro jefe y mostrarle lo que realmente somos capaces de hacer.

Algo más que el enojo puede hacer es enseñarnos a tomar conciencia. Si tu hermano, hermana menor o si tu hijo o hija usa las paredes de tu casa como su propio cuadro para pintar, entonces por supuesto que te enojarás. ¿Pero te enojas a causa del niño, del hecho que las paredes de tu casa que está cuidadosamente decorada ahora son un desastre o que repetidamente tienes que limpiarlas? Es importante recordar que este niño es simplemente un niño así que cualquier reacción fuerte que mostremos podría no darnos ningún tipo de resultado. Aún si es así, reaccionar de esa forma podría finalizar la carrera de un artista talentoso antes que comience. Explicarle tranquilamente y crear diferentes espacios para que el niño pueda ser tan artístico como quiera puede ser una forma grandiosa para ayudarles a tomar conciencia.

Aprende de tu enojo

El enojo puede revelarte quién eres. ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que esperas y de quién lo esperas? Y tal vez lo más importante de todo, ¿por qué necesitas estas cosas? ¿Por qué tienes esa necesidad? ¿En qué parte de tu ser percibes escasez? 

Traductora: Ruth Obando

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